Un Día Internacional del Trabajo en medio de la catástrofe laboral

Por Elias Micha

El primero de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajo. Esta conmemoración sirve para recordar la lucha de los trabajadores por condiciones dignas (no buscaban otra cosa los obreros de Chicago) y para rendirle un homenaje a una actividad que es, en el fondo, la que sostiene y mueve a las sociedades y a las economías. En cierta medida, gracias al trabajo el hombre se ha podido separar de los animales y ha sido capaz de construir la civilización. El progreso, si existe tal cosa, es producto del trabajo.

Paradójica y fatalmente, este año estamos sumidos en la peor crisis laboral en la historia reciente. Las medidas de distanciamiento social que todos debemos seguir por el COVID-19 han hecho que millones de personas en el mundo tengan que suspender sus actividades. En consecuencia, las economías (sobre todo la mexicana) están cayendo velozmente y día a día crecen las cifras de desempleo. TallentiaMX, tomando como base el diagnóstico de instituciones nacionales e internacionales, estima que en abril se perdieron cuando menos 600 mil puestos de trabajo formales, casi el doble de los que se crearon en 2019.

Entre los desempleados de marzo y abril, es posible que la suma alcance al millón de personas; a ellas habrá que añadir, cuando menos, las pérdidas de mayo y junio. Para países con un nivel medio-alto de ingresos, como México, la OIT contempla pérdida de hasta 7.4 millones de empleos si el impacto económico es alto. El último informe del organismo pronosticó que para el segundo trimestre de 2020 se habrán perdido en todo el mundo, el equivalente a 305 millones de empleos a tiempo completo.

Pero estas apremiantes circunstancias, lejos de desmotivarnos, nos deben impulsar a que unamos esfuerzos con más vehemencia que nunca para renovar la estructura laboral en tres direcciones: la modernidad, la flexibilidad y la responsabilidad. Estos elementos deben ser usados a favor de los trabajadores como un instrumento para garantizar la formalidad (que todas las personas cuenten con seguridad social), para capacitar al personal (y que con ello aumenten los salarios y las habilidades), para fortalecer la presencia de México en cadenas productivas internacionales y para gestionar adecuadamente todos los empleos durante y después de la pandemia. Sólo así podremos salir adelante.

Si antes era recomendable, ahora es obligatorio fomentar esquemas como el teletrabajo, el trabajo a horas parciales, la capacitación remota y la subcontratación. Todos ellos han probado ser una protección para las personas ahora que tenemos que permanecer en casa y que muchas actividades productivas se han detenido parcial o totalmente.

TallentiaMX se ha dedicado consistentemente desde su fundación a la causa del trabajo por medio de la subcontratación responsable y profesional. La tercerización es un sistema que, de acuerdo con estudios académicos, está directamente relacionada al incremento de la productividad y de la formalidad, que facilita el uso de nuevas tecnologías, que se dedica a capacitar a sus trabajadores y que puede darle créditos a las empresas cuando menos liquidez tienen.

Este es un Día Internacional del Trabajo en medio de la catástrofe laboral. De los esfuerzos que hagamos y de la capacidad que tengamos de reaccionar y de impulsar nuevos esquemas depende la recuperación. No es este el momento de prolongar debates bizantinos ni de defender intereses particulares. Hacerlo equivaldría a una seria negligencia laboral, con consecuencias sociales devastadoras. Afortunadamente, cada primero de mayo, estamos obligados a recordar que el trabajo y los trabajadores son primero.

*El doctor Elias Micha es Director General de TallentiaMX

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