Subcontratar vacunas

El esfuerzo se concentró primero en desarrollar vacunas y lograr su aprobación por los reguladores sanitarios. Las dos primeras, una de Pfizer y BioNTech y la otra de Moderna, ya están listas para su distribución. Decenas más están buscando concluir estos procesos en las próximas semanas. Ha sido un gran éxito: antes las vacunas se tardaban 10 años o más en estar listas.

Ahora viene el segundo reto. Cada empresa debe producir cientos de millones de vacunas con máxima calidad y en el menor tiempo posible. No sorprende que estén subcontratando. Esto les da flexibilidad y les permite incrementar su capacidad productiva en un tiempo muy corto. Lo que sorprende e irrita es que si alguna quisiera producir en México no tendría certeza jurídica. El Gobierno quiere prohibir la subcontratación. Independientemente de lo que esto significaría para las vacunas, reduciría de manera drástica la competitividad de las empresas mexicanas.

El outsourcing ha sido una muy eficaz herramienta para mejorar la productividad en el mundo. Ha permitido que los procesos se lleven a cabo en los lugares y con los equipos técnicos y humanos más adecuados. Algunos productos, como automóviles o teléfonos inteligentes, se manufacturan en distintos puntos del planeta y se arman después en otro sitio. La teoría de las ventajas comparativas que propuso David Ricardo a principios del siglo XIX ha demostrado ser muy cierta.

Por lo menos una de las empresas cuyas vacunas han sido aprobadas hasta el momento está buscando subcontratar la mayor parte de su producción. Pfizer cuenta con un número importante de plantas de producción en Estados Unidos y otros países, como Bélgica, pero Moderna no tiene esa disponibilidad. Por eso está recurriendo a compañías en distintos lugares del mundo para producir millones de dosis. Sin esta subcontratación masiva, Moderna no tendría la capacidad para producir las nuevas vacunas. Muchas otras empresas que están a punto de terminar el desarrollo de sus propias vacunas tampoco tienen la capacidad de producción que requieren: o recurren al outsourcing o no satisfarán la demanda de miles de millones de vacunas en el mundo.

La subcontratación ha sido hasta ahora relativamente limitada en la industria farmacéutica por el temor de perder el control de las fórmulas de los medicamentos. Sin embargo, en un documento titulado Outsourcing Vaccine Supply Chain and Logistics to the Private Sector, la OMS recomienda la subcontratación tanto para la producción como para la distribución. Esta, según la organización, facilita la introducción de nuevas vacunas pese a los costos crecientes, mantiene la calidad en la cadena de producción, asegura la disponibilidad de vacunas en los puntos de entrega, genera recursos para mejorar los sistemas de logística, garantiza la disponibilidad de personal técnico capacitado y mantiene a las empresas al tanto de las mejores prácticas y avances tecnológicos. El outsourcing genera mayor eficiencia, una creciente especialización y reducción de costos.

Lo mismo han encontrado los especialistas en administración desde hace décadas. Por eso la subcontratación se utiliza en todo el mundo en campos cada vez más diversos. Hoy, y en el 2021 y 2022, tendrá un papel esencial en la producción y distribución de vacunas. Sin embargo, preocupa que mientras esto ocurre en el mundo los políticos mexicanos están pensando en prohibirla.

Fuente: Reforma / Sergio Sarmiento

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