Reforma outsourcing: un nuevo reto para las empresas

El pasado 12 de noviembre de 2020, el Ejecutivo Federal presentó una iniciativa de reforma alrededor del outsourcing que incluye varios cambios en materia fiscal, laboral y de seguridad social; por la naturaleza de esta, no sólo trae consigo cambios fiscales y laborales, sino también en los modelos de negocios. Cabe mencionar que dicha iniciativa aún no ha sido aprobada, el Gobierno ha aceptado comenzar las negociaciones con la iniciativa privada y se espera que llegue al Congreso durante el 2021.

Sin conocer los detalles finales de la misma, hoy sabemos que esta reforma buscará regular la subcontratación y limitar la prestación de servicios de outsourcing; alinear las diversas regulaciones en materia laboral, la seguridad social alrededor de la subcontratación y sus implicaciones fiscales. Así como regular la prestación y contratación de servicios especializados y establecer sanciones por incumplimiento.

Estas nuevas disposiciones toman gran relevancia en el ecosistema empresarial; de acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), actualmente en México existen alrededor de 4 millones 600 mil trabajadores en esquemas de subcontratación. En este contexto, las organizaciones tendrán que identificar los principales impactos en el quehacer de sus negocios que podrían generarse como consecuencia de la reforma.

Una vez analizados los impactos, las empresas tendrán que hacerse una serie de preguntas, entre las que destacan los siguientes temas:

  • ¿Cómo tendrá que adecuarse la arquitectura empresarial y su respectivo modelo de operación?
  • ¿Cuáles deberán de ser las estructuras societarias y los objetos sociales de las mismas?
  • ¿Qué esquemas se tendrán que crear para habilitar la flexibilidad del modelo de negocio?
  • ¿Cómo tendrán que establecerse las estructuras organizacionales y sus respectivos esquemas laborales?
  • ¿De qué forma se tendrán que modificar las mecánicas de gestión de talento y los esquemas de compensación?
  • ¿Cuáles serán las implicaciones fiscales y sus impactos en las estructuras de costos?
  • ¿Cuál deberá ser la estructura de proveedores y los términos de relación con los mismos?
  • ¿Cómo impactarán los flujos transaccionales y las arquitecturas tecnológicas que los soportan? Y, en consecuencia, ¿cómo se tendrán que adecuar?

Ante estos grandes cuestionamientos, algunas organizaciones optarán por esperar a que los detalles de la reforma se definan a partir de las discusiones en las Cámaras, mientras que otras aprovecharán la coyuntura para comenzar a analizar los potenciales impactos y prever escenarios de adaptación hacia el nuevo entorno de negocios.

Aquellas que se adapten de forma más rápida y adecuada tendrán mayores posibilidades de mantenerse relevantes y competitivas en el entorno empresarial; dado que, sin importar el acuerdo o desacuerdo con las medidas, estas son las nuevas reglas del juego y las empresas deben buscar crear fortalezas en el nuevo entorno.

De manera inicial, las empresas deben comenzar a evaluar las siguientes acciones:

  1. Equipo de acción. Como primer paso, será importante establecer un equipo multidisciplinario para atender la transformación de la empresa ante la nueva situación. Este equipo conformado por personas de distintas áreas clave de la organización, deberá estar centrado en la búsqueda y el diseño de soluciones holísticas y de largo plazo vs. soluciones de corto plazo, que suelen ser parches.
  2. Análisis de impactos. Una vez conformado el equipo de acción, este deberá identificar y analizar los posibles impactos financieros, fiscales, laborales, operativos, legales. Para analizar los impactos, la organización podría realizarse cuestionamientos tales como ¿de qué forma se afectaría la rentabilidad a corto y largo plazo de la empresa?; ¿se generarían impactos negativos en la competitividad a nivel local e internacional?; ¿la compañía podría estar infringiendo alguna normativa de no ajustar su estructura organizacional y modelo de operación?
  3. Roadmap de transformación. El siguiente paso consistirá en definir las estrategias de carácter financiero, fiscal, laboral, operativo y legal para mitigar los impactos y empujar a la organización hacia la transformación; por esta razón, estas estrategias deberán estar estructuradas dentro de un roadmap de transformación que además esté alineado con la estrategia y visión general de la empresa. Todo lo anterior, con el objetivo de asegurar la competitividad y sustentabilidad de la organización en el corto, mediano y largo plazo.
  4. Alineación del modelo de negocio y modelo operativo. Muchas de las estrategias que se definan como parte del roadmap de transformación de la empresa contemplarán ajustes a su modelo de negocio (la forma en que una organización genera y entrega valor a sus clientes y cómo genera beneficios para sus accionistas) así como a su modelo operativo (cómo está alineada su estructura organizacional, su estructura de procesos, así como las tecnologías y herramientas que soportan al modelo de negocio).

Finalmente, los directores de las empresas se enfrentarán a una decisión sumamente estratégica y, como cualquier director técnico, deberán definir su mejor alineación, elegir a los jugadores clave, analizar al competidor y definir la mejor estrategia de juego. En este sentido, la reforma sin duda retará a las empresas a cambiar sus “tácticas de juego”.

Fuente: EY/ Gilberto Lozano Meade y Francisco Olivares Bello

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