Recuperando el futuro: T-MEC y subcontratación

Por Elias Micha

No es exagerado afirmar que el miércoles 1 de julio inicia una nueva etapa para México y para América del Norte con la entrada en vigor del T-MEC. Aunque desde 1994 tenemos un Tratado de Libre Comercio (TLCAN), este nuevo acuerdo no es exclusivamente comercial y económico, pues contiene también consideraciones laborales y ambientales que apuntan a una mayor integración de la región. Teóricamente, esto permitirá mejorar las condiciones de trabajo en México y con ello resolver algunos de los problemas que llevan desgarrando al país durante tantos años: la informalidad, el desempleo y la precarización.

El primer semestre del 2020 fue globalmente dramático. Como si las muertes por el coronavirus no fuesen suficientes, las medidas de distanciamiento social derrumbaron la economía global, especialmente en naciones como la nuestra, que no tienen una estructura laboral sólida ni han podido modernizarse en ámbitos tan importantes como el uso de nuevas tecnologías.

Un claro ejemplo de lo anterior es que hasta abril de este año los intercambios comerciales entre México y su vecino del norte cayeron casi en un 45%, situación por demás alarmante dado que nuestra economía depende en gran medida de los lazos que tenemos con Estados Unidos. Asimismo, otro síntoma de la crisis es que según la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) realizada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), cuando menos 12 millones de personas abandonaron la fuerza laboral en abril. Justamente las serias dificultades que estamos enfrentando nos obligan —más que a una reactivación hacia una nueva normalidad— a recuperar el futuro que en los meses pasados se ha puesto en entredicho. Por este motivo, México debe hacer las modificaciones normativas necesarias e instrumentar las acciones que se requieren para cumplir con los términos del T-MEC y de ese modo salir adelante.

En el mismo sentido, como parte de la nueva y estratégica integración laboral del T-MEC, debemos impulsar a gran escala modelos como la subcontratación laboral —muy difundida en Estados Unidos y Canadá—, que permitirá recuperar empleos, fomentar el trabajo a distancia, hacer crecer la formalidad laboral y articular cadenas productivas internacionales con nuestra región. En este momento, tenemos que apostar por cualquier herramienta responsable que sirva a que la gente tenga un empleo digno, a que pueda cuidarse la salud de las personas y a que nuestro país se modernice y multiplique sus lazos —económicos y de toda índole— con el resto del mundo.

*El autor es director general de TallentiaMX.

Fuente: El Economista / Elias Micha

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