Recuperación de la economía: resolver la crisis de liquidez y preservar las cadenas productivas

La pandemia del COVID-19 ha generado una emergencia sanitaria que ya afectó al sistema económico a nivel mundial, provocando una crisis de grandes dimensiones. Por ello, considerando las experiencias internacionales, en México es urgente diseñar y poner en marcha medidas de política pública para mitigar los efectos de esta crisis, tanto en el corto como en el mediano y largo plazos. Este fue un tema central de la mesa redonda virtual Futuro laboral tras el COVID-19 ¿Oportunidad o desastre?, organizada por TallentiaMX el 6 de mayo de 2020.

Mientras más rápido se logre contener la epidemia y se reactive la economía, menores serán los costos de la coyuntura sanitaria, afirmó el Mtro. Javier Treviño, director general de Políticas Públicas del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Recalcó que uno de los principales acuerdos nacionales alcanzados en las mesas de análisis realizadas el 27, 28 y 29 de abril por el CCE, es proteger el empleo y las fuentes de ingreso, y para ello, se debe evitar que la crisis de liquidez se convierta en una crisis de solvencia, sobre todo para las mipymes que son las que movilizan el mercado interno del país.

Al respecto, el Dr. Jaime Flores, socio director de CADEM Consultores, explicó que existen círculos viciosos en esta recesión, porque la disminución de la actividad económica se refleja en menores ventas y, por lo tanto, en menores ingresos para las empresas. A su vez, la pérdida de empleos significa una reducción de la liquidez de las familias.

Mencionó que una medida contracíclica para enfrentar la crisis de liquidez es recurrir al endeudamiento, tanto trabajadores, empresarios y Gobierno. Sin embargo, aclaró que el problema que actualmente es de liquidez, no debe convertirse en un problema de solvencia, lo cual ocurriría en el momento en que se excedan las capacidades de endeudamiento que comprometan las oportunidades de una empresa para salir adelante. Entonces, se tendrá que recurrir a la injerencia externa de entidades financieras capaces de soportar la operación de la empresa, de modo que ésta pierde autonomía, pierde activos, y compromete aún más las posibilidades de éxito del negocio.

El Dr. Jaime Flores, dio una serie de alternativas que, aunque no generan utilidades, permite a las empresas conservar la liquidez necesaria para subsistir en el corto plazo, las cuales, además, son beneficios legales implícitos en distintas disposiciones, como el diferimiento de pagos de contribuciones de seguridad social y esquemas de diferimiento por parte del INFONAVIT. Otra alternativa que el sistema financiero ha ofrecido es el diferimiento del pago de financiamientos y reestructuración de condiciones crediticias.

El Mtro. Treviño reiteró que el empleo y las empresas son dos caras de la misma moneda, por lo que se tiene que resolver de forma inmediata la crisis que existe en el proceso de toma de decisiones por parte del Gobierno, y para destrabarla, se requiere de un acuerdo nacional para la reactivación económica, el cual involucra los intereses legítimos de toda la sociedad. Así, puntualizó otros de los acuerdos nacionales alcanzados en el sector privado:

  • Reactivación gradual de la economía (por sectores y regiones).
  • Estimular la liquidez de las empresas (mediante facilidades fiscales y crediticias condicionadas al mantenimiento de la nómina).
  • Reasignar el presupuesto público (redirigir recursos e incluso acceder a recursos adicionales).
  • Convocar a la cooperación internacional (acceder a recursos que impacten a las mipymes).
  • Diversificación comercial y no rompimiento de cadenas de valor (tanto en México como en América del Norte).

Ahora bien, para la reactivación de la economía también es importante una planeación estratégica, que identifique las transformaciones y las direcciones que están marcando el regreso a las actividades productivas, lo cual debe ser analizado de manera sectorial, regional y poblacional, señaló el Mtro. Ricardo Landero, director en Landero Asociados Bufete Jurídico Laboral. Es decir, se deben analizar los procesos de transformación en el consumo, la producción y la tecnología, porque impactarán el funcionamiento de una empresa, de sus clientes y sus proveedores.

El Mtro. Landero subrayó que una gran cantidad de cadenas productivas se han distorsionado en todo el mundo y a nivel nacional, por lo que es necesario no romper la cadena de proveeduría de insumos para echar andar a las empresas. Expresó que hay un cambio de lo global hacia lo local, y en ese sentido el T-MEC es un elemento clave para fortalecer el mercado local de México, que será un espacio confiable para proveer bienes y servicios a Canadá y Estados Unidos.

Por su parte, el Mtro. Tomás Bermúdez, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en México también afirmó que uno de los consensos a nivel mundial es el reacomodo de las cadenas productivas, y para México, el T-MEC es una oportunidad de la se puede sacar ventaja.

Expuso la urgencia de tomar medidas que mitiguen la pérdida de empleos y el cierre de empresas. Para ello, la política pública debe considerar en qué parte del ciclo económico nos ubicamos: periodo inmediato, recesión y recuperación. Agregó que tal vez ya es tarde para algunas medidas inmediatas, pero se puede pensar en medidas de corto, mediano y largo plazo, considerando la heterogeneidad del mercado laboral.

El Mtro. Bermúdez aseveró que el motor de la recuperación, una vez que pase la crisis sanitaria, será mantener la capacidad productiva, por lo que debe protegerse la mayor cantidad de empleos y empresas. Concluyó recordando que en la crisis de 2008-2009 se perdieron en México aproximadamente 650 mil empleos formales en un año, y en solo dos meses de este año va 1 millón de empleos formales perdidos.

Fuente: TallentiaMX

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