Recesión, ¿a qué profundidad?

Los escenarios de la crisis económica que viene, cada día que pasa, se ven peor. La recesión que viene es un hecho descontado por todos, incluido el Gobierno mexicano.

La gran pregunta es de qué profundidad será.

Frente a las consecuencias negativas del coronavirus en el mundo, la reacción de los gobiernos ha sido diversa, aunque en la mayoría se ha observado que anuncian y aplican programas para la reactivación económica.

Sin lugar a dudas, el tipo de programa económico y la cantidad de recursos económicos que se destinan determinan el amortiguamiento y la reducción del golpe a las economías.

En México, el Gobierno ha rechazado aplicar cualquier medida que apoye al sector productivo nacional. Se ha decantado por fortalecer y aumentar sus programas sociales. Para el sector privado esa respuesta es insuficiente.

El giro más pesimista que comienza a registrarse en los análisis económicos de instituciones financieras parece confirmarlo.

Hasta ahora la media de los pronósticos de una docena de instituciones en torno al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), para el cierre del 2020, ronda en promedio en una contracción de -4%. Incluso en sus recién difundidos Precriterios de Política Económica, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que encabeza Arturo Herrera, reconoce que la economía mexicana registrará una contracción de -0.1% en su rango menos negativo, y de -3.9% en su nivel más alto.

En las últimas semanas se ha registrado la polarización de algunas instituciones financieras cuyos pronósticos se van al extremo del pesimismo. Como por ejemplo JPMorgan, que anticipa una recesión de -7%, desde un pronóstico previo de -1.8%.

Los analistas de importantes firmas financieras internacionales ya están señalando con preocupación la falta de una política de reactivación en México que permita amortiguar y en su momento superar los efectos negativos que está generando la pandemia del coronavirus en México.

Ayer UBS y Barclays en sendos estudios pusieron el acento de sus análisis en la débil respuesta del Gobierno mexicano para enfrentar la crisis económica derivada de la crisis sanitaria.

El banco suizo UBS incluso revisó a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana para el final de este año 2020 desde -3.5 a -7.6%.

La semana pasada atestiguamos el rompimiento de las cúpulas empresariales con el Gobierno mexicano en el diálogo que venían manteniendo alrededor de un programa de reactivación económica frente al impacto negativo que está generando la pandemia del coronavirus.

El dirigente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, advirtió que si no se toman medidas concertadas entre los sectores la caída del PIB sería de entre -7 y -10%. Con un acuerdo nacional, aseveró se podría mitigar el efecto de la crisis y la contracción se podría acotar a 2.5%.

Fuente: El Economista / Marco Mares

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