¿Qué rol juegan los empleadores en el desarrollo de habilidades para el futuro del trabajo?

Las nuevas tecnologías están cambiando rápidamente las competencias y habilidades que se requieren en el mundo laboral. Para el año 2020, se estima que un cuarto de la fuerza laboral global tendrá que buscar un nuevo empleo o ampliar radicalmente sus perfiles para incluir habilidades digitales y fundacionales.

En este contexto, algunos países han instrumentado iniciativas como los fondos concursables y los consejos sectoriales de competencias que permiten incrementar la participación de los empleadores en el desarrollo de habilidades para el futuro del trabajo. ¿Qué tienen en común estas iniciativas? ¿Cómo pueden apoyar al mercado laboral en el futuro del trabajo?

Liderazgo empresarial para el desarrollo de habilidades relevantes

Los fondos concursables (donde el gobierno asigna recursos a las empresas que presenten propuestas de desarrollo de capital humano) son una herramienta innovadora en el campo del desarrollo de habilidades, ya que promueven una mayor participación de los empleadores en el sistema educativo y en la capacitación.

Un elemento clave de este mecanismo es su formato competitivo, ya que los empleadores deben presentar propuestas de formación para concursar por los recursos del gobierno. A menudo, se requiere que las empresas cofinancien parte del plan de formación (lo cual aumenta su participación y compromiso y potencialmente hace que su inversión sea más eficiente). También, se invita a los empleadores a presentar sus propuestas de la mano con proveedores de formación, promoviendo así una mayor calidad e innovación en la capacitación.

Por otro lado, los consejos sectoriales de competencias (instrumento que buscan que la formación para el trabajo satisfaga las necesidades de los empleadores guiando la capacitación y la formación para el trabajo) impulsan la creación de regulaciones de formación y perfiles ocupacionales. Además, facilitan la estandarización de la formación y la certificación. Estos instrumentos están presentes en algunos de los sistemas de habilidades más exitosos, como lo son el de Australia y el de Alemania.

¿Cuándo pueden ser útiles los fondos concursables?

En el contexto de la automatización, la creación de capacidades internas en las empresas es uno de los factores de éxito para promover empleos de calidad. El reto para los empleadores (y para la sociedad, más ampliamente hablando) es asegurar que la automatización promueva mejores empleos, que probablemente requieran habilidades nuevas.

Consideremos por ejemplo el sector de manufactura. El Foro Económico Mundial y McKinsey denominan “fábricas faro” (en inglés, lighthouse manufacturers) a aquellas fábricas que han logrado escalar la implementación de nuevas tecnologías para lograr beneficios a nivel financiero y operativo. A pesar de que la adopción tecnológica tenía el potencial de eliminar muchos empleos en sus fábricas, estas empresas han podido conservar a un gran número de sus trabajadores al transformar la naturaleza de sus trabajos y formarles en nuevas habilidades.

La historia de las fábricas faro se está repitiendo progresivamente en muchos otros sectores, como es el caso de la agricultura y la medicina. Poco a poco, la tecnología va ganando nuevos espacios en nuestro entorno. En este escenario, los fondos concursables podrían facilitar la inversión en creación de capacidades y aprendizaje a lo largo de la vida, promoviendo el trabajo conjunto del sector público y el sector privado para preparar a la fuerza laboral para el futuro del trabajo.

Fondos concursables y consejos sectoriales de habilidades en acción

En América Latina y el Caribe, países como Jamaica han establecido fondos concursables supervisados por un consejo sectorial de habilidades para asegurar una distribución eficiente de recursos hacia propuestas de alta calidad que verdaderamente respondan a las necesidades de la industria.

De esta forma, el sector privado participa a un nivel estratégico (a través del consejo sectorial) y a nivel de las empresas (mediante el diseño de propuestas de formación y el trabajo conjunto con proveedores de formación que cumplen con los estándares de la industria). Para desarrollar aún más estos mecanismos en la región, el primer paso es fomentar un ambiente colaborativo en donde la industria y los actores clave del gobierno puedan trabajar para una meta común, como lo es formar a los trabajadores presentes y futuros para maximizar los beneficios de la tecnología y la automatización.

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo / Eugenia De Diego

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