Parlamento abierto de subcontratación en Cámara de Diputados: es momento de otorgar certeza jurídica

Diputados y senadores están trabajando legítimamente por hacer que las empresas de subcontratación den a sus trabajadores los derechos laborales y la protección social indispensables para tener una vida digna. Por encomiables que sean tales esfuerzos, es indispensable que haya en lo inmediato una resolución. Llegó la hora de otorgar las certezas jurídicas que permitan que tanto los inversionistas y trabajadores como las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) puedan utilizar la subcontratación profesionalmente y así desarrollar con confianza sus actividades y contribuir al desarrollo social y económico.

Las mipymes deben ser el centro del debate de la subcontratación. Ellas constituyen 99.8% de las unidades económicas que sostienen la economía del país, de las cuales 30% (1.5 millones) recurren a la tercerización. Para ellas, dicho esquema laboral es absolutamente necesario. Sin éste, el comercio, los servicios y el turismo de México se desplomarían.

Ni los restaurantes familiares ni los pequeños hoteles cuentan con un departamento especializado de recursos humanos que les permita reclutar, capacitar y contratar a su personal… Mejor no hablar de los trámites que se requieren para garantizar que tales empleados gozarán plenamente de sus derechos. Para los 4.5 millones de connacionales que trabajan en una mipyme por medio de subcontratación, la falta de certidumbre y las amenazas prohibicionistas y criminalizadoras se traducen en desempleo, desestabilidad, informalidad e ilegalidad. Por ello, se tiene que actuar con prontitud.

Además de las mipymes, el otro protagonista de este conflicto son los grupos vulnerables que han sido históricamente relegados del mundo del empleo: los jóvenes, las mujeres, las madres solteras y las personas con capacidades diferentes. Los datos estadísticos informan que todos ellos encuentran un trabajo digno gracias a la flexibilidad, la capacitación y la adecuación del perfil laboral que ofrece la subcontratación.

No podemos invisibilizar que cuatro de cada 10 personas tercerizadas son mujeres, de las cuales más de 1 millón son madres solteras. Para que ellas tengan tiempo de cuidar a sus hijas e hijos requieren un esquema laboral de vanguardia, diseñado para darle salida a sus necesidades. Por otra parte, 30% de los subcontratados son jóvenes de entre 15 y 29 años, que por medio de este esquema encuentran un trabajo legal y no se suman a las filas de los ninis o, en los casos más dramáticos, de la delincuencia. Cada día es más común que las empresas requieran personal con competencias muy específicas y que demanden a gente con experiencia de varios años. La subcontratación, al ofrecer capacitación, tiende un puente entre quienes salen del bachillerato o la universidad y los trabajos formales.

Por todo lo anterior, tras los dos parlamentos abiertos de subcontratación que hubo en las Cámaras de Senadores y de Diputados, tiene que haber una resolución que otorgue certezas jurídicas para que las mipymes, los sectores más vulnerables, así como el comercio, los servicios y el turismo puedan desarrollarse plenamente. Bastaría con crear un padrón nacional de empresas de subcontratación y con reforzar las medidas para que se cumpla la normatividad vigente. Démosle a la economía y a la sociedad de México las certidumbres indispensables para su crecimiento y desarrollo.

Fuente: El Economista / Elena Achar

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