Las nuevas tecnologías pueden impulsar la recuperación del empleo en América Latina, según estudio del BID

El COVID-19 ha actuado como un catalizador de tres tecnologías que habían tenido una adopción lenta hasta hace apenas unos meses: el teletrabajo, las plataformas digitales de trabajo bajo demanda y la capacitación en línea. Esto se evidencia en el incremento del número de descargas de aplicaciones relacionadas con estas actividades, según destaca el trabajo ¿Cómo puede la tecnología facilitar la recuperación del empleo tras el COVID-19? elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En esta publicación, el BID analiza las implicaciones del incremento en el uso de este tipo de aplicaciones y destaca las principales oportunidades y desafíos que enfrenta la región para expandir estas modalidades de trabajo y formación.

El reporte plantea que las nuevas tecnologías se han convertido en alternativas viables para facilitar la reconstrucción de los mercados laborales. Entre enero y marzo de 2020, las descargas mensuales de aplicaciones de teletrabajo en la región pasaron de alrededor de 750 mil a 15 millones, es decir, 20 veces más que en períodos previos. En el caso de las plataformas de trabajo bajo demanda, las descargas de aplicaciones de entrega a domicilio incrementaron un 50% en promedio en este período, y las de aplicaciones de trabajos semiprofesionales o profesionales independientes (lo que se conoce como freelancing) se incrementaron un 30%. En lo que respecta a las aplicaciones de capacitación en línea, hubo un incremento de descargas de 183% en marzo de 2020 respecto del mismo mes en 2019. Dicha capacitación permite la reconversión laboral de los trabajadores, la cual es crucial para evitar despidos.

“Estas tres tecnologías pueden constituir una alternativa viable para aminorar el efecto adverso de la pandemia en los mercados laborales de la región y contribuir a tener trabajadores mejor preparados, más resilientes y productivos, pero aún persisten numerosos retos”, afirma Oliver Azuara, especialista sénior de la División de Mercados Laborales del BID y coautor de la publicación. “Para promover su adopción masiva e inclusiva por parte de empresas y trabajadores, es necesario ampliar el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, impulsar iniciativas para facilitar el desarrollo de habilidades digitales en la población y rediseñar los sistemas de aseguramiento social para que todas las personas, independientemente de su condición laboral, estén protegidas contra riesgos de salud y vejez”, agrega Azuara.

El acceso a internet en América Latina y el Caribe está por encima de otras regiones del mundo. Sin embargo, la mayoría se da mediante dispositivos móviles, lo que limita el tipo de actividades que pueden llevarse a cabo. La población con acceso a internet se sitúa en el 60%, por encima de Asia-Pacífico, África y Oriente Medio. La banda ancha tiene un acceso limitado en comparación con países más desarrollados: una tercera parte de la población cuenta con suscripciones de banda ancha fija en los países de ingresos altos, mientras que en América Latina y el Caribe apenas llega al 14%. Esto reduce el tipo de actividades que se pueden llevar a cabo por parte de los usuarios.

Fuente: BID

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