La regulación de subcontratación: ¿hasta que termine la pandemia o hasta que se llegue a un consenso?

Por Vanessa Hernández

Mucho hemos escuchado que toda ley es perfectible, y esto es debido a que las modificaciones a las normas y a las leyes surgen con las nuevas necesidades de una sociedad. En el caso de las normas laborales, las modificaciones se requieren conforme las relaciones y modelos de trabajo, que constantemente van evolucionando. Los esquemas laborales han tenido la necesidad de adaptarse a los cambios tecnológicos y a las exigencias sociales.

La propia evolución tecnológica está haciendo que los cambios sean ahora más rápidos; esto exige que quien modifica y aprueba estas normas, en este caso el poder legislativo, lo haga no sólo escuchando la pluralidad de opiniones y argumentos, sino también de manera más rápida. En un mundo globalizado, no adaptar las normas a las realidades sociales de manera expedita puede generar incertidumbre y hasta desinversión y desempleo.

Esto parece estar pasando con las modificaciones a la regulación de la subcontratación en México, que es un esquema laboral que se presenta como un medio que brinda múltiples beneficios para los trabajadores y para las empresas. Por ejemplo, ayuda a impulsar a las MIPYMES, a reducir la informalidad y a aumentar la productividad laboral. Sin embargo, desde el año pasado el outsourcing está en el Senado mexicano en espera de que sea modificada su regulación.

A pesar de las 19 iniciativas que se encuentran en el Congreso de la Unión sobre outsourcing, en octubre de 2019 sólo una de ellas avanzó a su discusión y dictaminación en el Senado de la República. Dicha iniciativa criminalizaba a la subcontratación y afectaba a cerca de 8 millones de trabajadores que se encuentran bajo esta modalidad de trabajo.

La mayoría de los legisladores de ambas Cámaras decidió hacer prioritario que la subcontratación no desaparezca, sino que únicamente esté mejor regulada. Siguiendo dicho interés y esfuerzo, a inicios del 2020 se realizaron dos parlamentos abiertos: el primero organizado por el Senado el 12 de febrero y el segundo organizado por la Cámara de Diputados una semana después; ambos tomaron en cuenta las voces de los empresarios, trabajadores, autoridades y académicos.

Dichos parlamentos condujeron a que el Senado instalara una Mesa de Alto Nivel a partir del 24 de febrero y se tenía previsto presentar para finales del mismo mes un proyecto consensuado el cual atendiera las observaciones de representantes del Legislativo y del Gobierno Federal, así como de los sectores empresarial y de los trabajadores.

Han trascurrido aproximadamente 20 días desde que el dictamen fue modificado por la Mesa de Alto Nivel y, hasta el día de hoy, no se ha sesionado para poder llevar a cabo el proceso legislativo correspondiente. Las fuerzas políticas que se han presentado en relación con la discusión del dictamen deben, sin duda alguna, llegar a un acuerdo para que sea dicho dictamen con sus respectivas modificaciones el que pase al Pleno para su discusión.

Sin embargo, en estos momentos, el proceso legislativo tuvo que pausarse debido a que actualmente nos encontramos en un momento delicado porque la pandemia del coronavirus no solo afecta la salud de miles de personas, sino que también trae consigo efectos negativos en la economía y en el mundo laboral. Por tanto, además de una emergencia sanitaria, también nos enfrentamos a una emergencia laboral.

El panorama se perfila complicado. Se prevé un incremento en el desempleo y según expertos el escenario negativo es que se presente una baja en el PIB del 5.7%, además de la pérdida de 857 000 a 900 000 empleos. Por ello, todas las medidas que se tomen en estos momentos deben ser con el fin de proteger el empleo y el acceso a la salud, pues que se llegue (o no) a tomar esas decisiones determinará el futuro de nuestro país.

No debemos perder de vista el mundo laboral en ningún momento. Los procesos de trabajo hoy enfrentan una crisis sanitaria que sin duda afecta a la economía de cada uno de los países atacados por el coronavirus. Sin embargo, debemos resaltar la importancia de que, ante situaciones de este tipo, en México, los representantes del Legislativo deben ser más cuidadosos en su labor y legislar en favor de los trabajadores y de la economía del país.

La subcontratación por ahora tendrá que esperar, pero no estamos seguros de cuáles son las causas verdaderas de la dilación, si la crisis sanitaria o las dificultades para que los senadores pacten los términos en el dictamen. Sería inaceptable que una posible regulación a la subcontratación afecte a casi 8 millones de trabajadores cuando es momento de cuidar el empleo de los mexicanos. La regulación en materia de subcontratación tiene que ser conforme a lo establecido en la Mesa de Alto Nivel.

* Vanessa Hernández es licenciada en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y analista política de TallentiaMX, vanessa.hernandez@tallentiamx.com

Fuente: TallentiaMX

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