La pequeña dimensión de empresas y trabajadores que realizaron home office por COVID-19

Por Karen Dávalos

Trabajar desde casa (home office) se convirtió en una alternativa para evitar mayor propagación de la enfermedad COVID-19 en los centros de trabajo y poder continuar con la operación de las empresas. Sin embargo, el home office no es para todas las empresas ni para todos los trabajadores.

Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) realizó un par de encuestas para dimensionar el impacto del COVID-19 en la actividad económica y en el mercado laboral del país.

La Encuesta sobre el Impacto Económico generado por COVID-19 (ECOVID-IE), indica que durante el mes de abril de este año, casi 60% de las empresas captadas por la encuesta llevó a cabo paros técnicos o cierres temporales como medida de prevención, de las cuales la mayor parte lo hizo por 21 o más días. Derivado de esto, el 93.2% de ellas registró algún tipo de afectación económica, siendo la principal la reducción de sus ingresos, sobre todo en las micro, pequeñas y medianas empresas.

Para las empresas, adaptar sus actividades a la instrumentación del home office fue posible sólo para el 19.6% de un total de 1.9 millones de empresas. Solo 17.1% de las microempresas (establecimientos que emplean de 0 a 10 personas) pudieron implementar este modelo de trabajo, en cambio, el 87.7% de las grandes empresas (establecimientos que emplean a más de 250 personas) lo aprovecharon en mayor medida (ver gráfica 1).

Gráfica 1
México: empresas que instrumentaron el trabajo desde casa ante la emergencia sanitaria por COVID-19, durante abril de 2020
(Porcentajes)

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI (ECOVID-IE).

Por su parte, la Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML), señala que en abril pasado, de las 32.9 millones de personas ocupadas de 18 y más años usuarias de teléfono estimadas por la encuesta, 7.2 millones estuvieron ausentes temporalmente de su trabajo manteniendo un vínculo laboral, de las cuales el 92.9% estuvieron en suspensión laboral debido al COVID-19.

De esas personas ocupadas, solamente 23.5% (7.7 millones) pudo trabajar desde su casa, situación contraria del 76.5% (25.1 millones) de los trabajadores que no tuvieron la posibilidad de realizar home office. Por sexo, el 83.4% (17 millones) de los hombres y el 65.3% (8.1 millones) de las mujeres trabajaron fuera de su casa (ver gráfica 2). Por ello, trabajar desde casa solo es opción para una mínima parte de los trabajadores mexicanos, lo que repercute en la imposibilidad de guardarse para evitar contagios del coronavirus.

Gráfica 2
México: personas ocupadas de 18 y más años que trabajaron desde su casa ante la emergencia sanitaria por COVID-19, durante abril de 2020
(Porcentajes)

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI (ECOVID-ML).

Otros aspectos relevantes de la ECOVID-ML son que 30.3% de los ocupados no trabajó las horas habituales y 46.1% disminuyó su ingreso, lo que equivale a 15.2 millones de personas. Además, en 30.4% de las viviendas algún integrante perdió su trabajo debido a la pandemia y en 65.1% de las viviendas sus ingresos disminuyeron.

Las medidas de confinamiento impactaron con mayor intensidad a los países donde predomina la economía informal, como es el caso de México. Los trabajadores informales enfrentan un dilema entre salir a trabajar para sobrevivir o exponerse al contagio del coronavirus.

Por tanto, el home office no fue opción para 31 millones de trabajadores mexicanos informales, quienes conformaban el 56.1% de la población ocupada al primer trimestre de 2020. Esto significa que previo a la emergencia sanitaria en el país, 6 de cada 10 trabajadores carecían de seguridad social, acceso a instituciones de salud, acceso a licencias de enfermedad o periodos vacacionales.

Según la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) realizada por el INEGI, en el mes de abril de 2020, 10.4 millones de personas ocupadas en la informalidad dejaron de hacerlo a causa del COVID-19, lo que afectó sus ingresos y acentuó su condición vulnerable.

Finalmente, el dato más grave es que alrededor de 15.7 millones de personas mayores de 18 años usuarias de teléfono estuvieron desempleadas en abril, cifra que se eleva a un total de 22.1 millones de personas desempleadas si consideramos al total de la población de 15 años y más. Para el mes de mayo, totalizaron 21.3 millones de personas desempleadas, principalmente porque hubo personas que regresaron a laborar en la informalidad.

Fuentes:

• INEGI. Resultados del impacto del COVID-19 en la ac- tividad económica y el mercado laboral. Consultado en: https://bit.ly/3jYYcW2

• INEGI. Resultados de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) con cifras oportunas de abril de 2020. Consultado en: https://bit.ly/2BNd1tO

*Karen Dávalos es Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y analista económica en TallentiaMX. karen.davalos@tallentiamx.com

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