La Naturaleza Cambiante del Trabajo

Según una encuesta reciente de Eurobarometer, las tres cuartas partes de los ciudadanos de la Unión Europea, consideran que la tecnología aporta beneficios en el lugar de trabajo, y dos tercios estiman que la tecnología beneficiará a la sociedad y mejorará aún más su calidad de vida.

A pesar de este optimismo, persiste la preocupación por el futuro. Las personas que viven en las economías avanzadas muestran inquietud acerca del impacto arrollador de la tecnología en el empleo: opinan que el aumento de la desigualdad, exacerbado por el advenimiento de la economía del trabajo esporádico (o gig economy, donde las organizaciones contratan trabajadores independientes para cumplir tareas de corto plazo), está fomentando el deterioro de las condiciones laborales.

Estas inquietudes, sin embargo, son en general infundadas. Es cierto que, en algunas economías avanzadas y en algunos países de ingreso mediano, la automatización está eliminando puestos de trabajo en el sector de manufacturas. Los trabajadores que realizan tareas rutinarias que son “codificables” son los más vulnerables al reemplazo.

Efectos de la Tecnología: Nuevos modelos de negocios y cambio de habilidades

Los nuevos modelos de negocios —las empresas basadas en plataformas digitales— están evolucionando, desde su condición de empresas emergentes a nivel local hasta convertirse en gigantes mundiales, a menudo con pocos empleados o activos tangibles.

El surgimiento de mercados basados en plataformas digitales permite que los efectos de la tecnología lleguen a un mayor número de personas más rápidamente que nunca. Los cambios en la demanda de habilidades también afectan a estas mismas personas. La automatización valoriza en mayor medida las habilidades cognitivas de orden superior en las economías avanzadas y en las economías emergentes.

Para poder sacar el máximo provecho de esta oportunidad económica en constante evolución, es prioritario invertir en capital humano. Tres tipos de habilidades son cada vez más importantes en los mercados laborales: las habilidades cognitivas avanzadas, como la capacidad para resolver problemas complejos; las habilidades socioconductuales, como el trabajo en equipo, y las combinaciones de habilidades que son factores predictores de adaptabilidad, como el razonamiento y la autoeficacia. Para desarrollar estas habilidades se requieren sólidas bases de capital humano y un aprendizaje permanente.

Políticas públicas basadas en capital humano y protección social

La creación de empleos formales es la política óptima, en consonancia con el programa de trabajo decente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para aprovechar los beneficios del cambio tecnológico. En muchos países en desarrollo, la mayoría de los trabajadores permanece en empleos de baja productividad, a menudo en el sector informal con escaso acceso a tecnologías. A raíz de la falta de empleos de calidad en el sector privado, muchos jóvenes talentosos tienen pocas oportunidades de obtener un trabajo asalariado.

Se requieren inversiones en infraestructura. Las más evidentes son las inversiones en el acceso de bajo costo a Internet para los habitantes de países en desarrollo que aún no están conectados a la red.

Por otro lado, para adaptarse a la nueva ola de empleos, es necesario contar con protección social. En los países en desarrollo, 8 de cada 10 personas no reciben asistencia social, y 6 de cada 10 personas trabajan en el sector informal sin seguridad social.

Incluso en las economías avanzadas, el modelo de seguridad social basado en deducciones de nómina pierde cada vez más vigencia dadas las modalidades de trabajo que no dependen de un contrato de empleo estándar. Una de las opciones es proporcionar apoyo a través de una protección social mínima independientemente de la situación laboral.

Para que las sociedades puedan beneficiarse de las posibilidades que brinda la tecnología, necesitarán un nuevo contrato social centrado en el aumento de las inversiones en capital humano y la prestación de protección social universal en forma gradual. No obstante, la inclusión social requiere espacio fiscal, y muchos países en desarrollo carecen de recursos financieros debido a que poseen bases tributarias insuficientes, grandes sectores informales y una administración ineficiente.

Cambios en la naturaleza del trabajo

Varios hechos han dominado el debate sobre la naturaleza cambiante del trabajo. No obstante, solo algunos de ellos son correctos en el contexto de las economías emergentes.

En primer lugar, la tecnología está borrando las fronteras de las empresas, como lo demuestra el surgimiento de mercados basados en plataformas digitales. Mediante el uso de tecnologías digitales, los empresarios están creando empresas basadas en plataformas digitales mundiales que difieren del proceso de producción tradicional. A menudo, las empresas que operan sobre la base de plataformas digitales generan valor creando un efecto de red que conecta a los clientes, los productores y los proveedores y, al mismo tiempo, facilita las interacciones en un modelo multifacético.

En segundo lugar, la tecnología está redefiniendo las habilidades necesarias para el trabajo. La demanda de habilidades menos avanzadas que pueden ser reemplazadas por tecnología está disminuyendo. Al mismo tiempo, está aumentando la demanda de habilidades cognitivas avanzadas y habilidades socioconductuales, así como de combinaciones de habilidades asociadas con una mayor capacidad de adaptación. 

En tercer lugar, la idea de que los robots puedan reemplazar a los trabajadores genera preocupación. Sin embargo, se exagera el grado en que la tecnología constituye una amenaza para el empleo. Los datos sobre los empleos industriales a nivel mundial no justifican estas inquietudes. En las economías avanzadas se han eliminado puestos de trabajo industriales, pero el aumento del sector industrial en Asia oriental ha compensado con creces esta pérdida. Por otro lado, se observa un desplazamiento del empleo de las manufacturas a los servicios.

En cuarto lugar, en muchos países en desarrollo un gran número de trabajadores aún realiza trabajos de baja productividad, a menudo en empresas del sector informal que tienen escaso acceso a la tecnología. La informalidad se ha mantenido en un nivel elevado durante los últimos 20 años a pesar de las mejoras en las regulaciones de la actividad empresarial. La informalidad se ha mantenido sorprendentemente estable a pesar del crecimiento económico o de la naturaleza cambiante del trabajo.

En quinto lugar, la tecnología, en particular las redes sociales. Las personas han aspirado siempre a una mejor calidad de vida y a una mayor participación en el crecimiento económico que observan a su alrededor. Las condiciones son propicias para el crecimiento económico inclusivo y sostenible cuando las aspiraciones y las oportunidades coinciden. Pero cuando existe desigualdad, la frustración puede impulsar la migración o generar una fragmentación de la sociedad.

Fuente: Grupo Banco Mundial

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