La informalidad

Cada semana, el gobierno propone una nueva ley o regulación. Todas parecen perseguir un fin razonable. Lo malo es que las empresas formales tienen que cumplirlas todas.

Ser un empresario formal ya era un reto. Ahora es un riesgo. Por evasión fiscal, a juicio del SAT, el director general de una empresa puede terminar en la cárcel mientras se confirma si es culpable o no, a diferencia de presuntos criminales en Tepito, quienes son liberados por supuestas irregularidades al ser detenidos.

Hay otras propuestas en el horno, como la iniciativa de reforma laboral presentada en el Senado que pretende eliminar el outsourcing y el insourcing. Hay mucho que debe hacerse para proteger al trabajador y al consumidor. Los mercados requieren un Estado que imponga ciertas reglas, pero si son excesivas o están mal diseñadas propician una mayor informalidad.

Estas regulaciones llevarán a una mayor concentración en la economía de las empresas grandes. Sólo éstas podrán enfrentar el costo regulatorio adicional de tanta nueva medida, al distribuir el costo de tener un departamento jurídico sofisticado entre un gran volumen de ventas. Para una empresa mediana es difícil protegerse de todas las contingencias regulatorias, y para las pequeñas es imposible.

Dado el costo que implican algunas de estas nuevas leyes, como la cárcel por contratar empresas que simulan servicios a través de la venta de facturas, la reacción será buscar proveedores grandes y confiables. Una empresa de nueva creación tendrá más retos para crecer que en el pasado.

Como lo ha mostrado Santiago Levy en su libro Esfuerzos mal recompensados. La elusiva búsqueda de la prosperidad en México, la principal razón de nuestro bajo crecimiento es un conjunto de reglas que propician la informalidad. En ella predominan las empresas más pequeñas, que, por su mera escala, son menos productivas. A mayor informalidad, menor productividad. Si la productividad no crece, la economía en su conjunto no lo puede hacer de forma sostenible.

Ese mundo de informales erosiona la capacidad de recaudación fiscal, por lo cual en el futuro el gobierno buscará nuevas medidas para gravar más a los formales.

Fuente: Reforma

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