La evidencia apunta a que EU apoya la subcontratación laboral en México.

Por Elias Micha
04 de noviembre de 2019

En el contexto de las negociaciones del T-MEC y de su turbulenta aprobación, en la que destacan las recientes afirmaciones de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, con respecto a que el proceso se puede retardar hasta el 2020, Estados Unidos ha manifestado en múltiples ocasiones sus preocupaciones en materia laboral mexicana. Las principales inquietudes de los congresistas estadounidenses son la democracia sindical y el mejoramiento de las condiciones de trabajo en México. Finalmente, tras meses de diálogos entre nuestro país y su vecino del norte, parece que ambas naciones han llegado a un acuerdo en el que naturalmente no figura ninguna modificación al régimen de subcontratación laboral mexicano.

En este contexto, con el objetivo de promover la rápida aprobación del T-MEC (no debe olvidarse que en el 2017 México y Estados Unidos comerciaron más de 500,000 millones de dólares), el presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta al representante Richard Neal, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, en la que se comprometió a implementar la reforma laboral que está en marcha desde el 1 de mayo del 2019 y, además, a mantenerla “sin variación”.

Esta carta responde a la visita de una comitiva integrada por Richard Neal, Jimmy Gomez, Bill Pascrell, Jimmy Panetta y Dan Kildee, cuyo objetivo era, según declaraciones del propio grupo de representantes, “valorar la habilidad de México para continuar con las reformas prometidas e implementar los cambios legales, institucionales y culturales de acuerdo con las leyes mexicanas y los requerimientos que se negociaron en los acuerdos”. En otras palabras: Estados Unidos ya expresó sus intereses laborales y logró llegar a un acuerdo con nuestro país: el de implementar al pie de la letra y de manera efectiva la Ley Federal del Trabajo, haciendo énfasis en la protección de los trabajadores.

De tal suerte que en este momento cualquier modificación a la Ley Federal del Trabajo sería impertinente, pues pondría en grave riesgo de anulación al T-MEC, un tratado que, según estimaciones, cuadriplicará los intercambios comerciales entre México y Estados Unidos en los próximos cinco años.

En particular, ningún legislador estadounidense se ha expresado en contra del régimen de subcontratación en México y, además, se puede presumir justificadamente que, en materia de administración responsable del talento humano, nuestro país cuenta con la anuencia de los legisladores de Estados Unidos.

KPMG, una red global de asesoramiento legal y financiero, hizo estimaciones acerca de los índices de subcontratación. Resulta ilustrativo que, de acuerdo con esta empresa, América del Norte es la zona del mundo que encabeza el mercado de subcontratación y Estados Unidos es el país que lidera esta región. Simultáneamente, este esquema de trabajo, si se implementa con responsabilidad, está orientado en la misma dirección que el T-MEC: generar redes globales de comercio flexible que protejan a los trabajadores, incorporar el uso de nuevas tecnologías a las empresas, reducir costos innecesarios para fortalecer la economía, hacer más atractiva la inversión y hacer que América del Norte se mantenga como uno de los bloques comerciales más fuertes del mundo.

La importancia de la subcontratación en México es manifiesta: más de 8 millones de connacionales laboran en algún esquema de subcontratación laboral. Por lo mismo, es necesario ser sumamente cuidadosos al momento de legislar al respecto. Complementariamente, debe tenerse en cuenta que se trata de un sistema que está ampliamente difundido en los países de Norteamérica y con una enorme presencia en la frontera norte del país, justamente la zona en la que más comercio hay entre México y Estados Unidos.

Todo indica que los congresistas norteamericanos aprueban el régimen de subcontratación mexicano: las declaraciones de los congresistas estadounidenses, la carta que envió el presidente Andrés Manuel López Obrador, el T-MEC mismo y la proliferación de este esquema laboral en Estados Unidos y en América del Norte. No tenemos conocimiento de que ningún representante norteamericano haya hecho alguna objeción a la situación legal de la subcontratación en nuestro país.

El Poder Legislativo debe comprender los enormes esfuerzos que está haciendo el Ejecutivo federal para la pronta aprobación del T-MEC y no debe precipitarse para poner en riesgo una negociación tan importante para el país con una iniciativa que, si atendemos a las declaraciones de la Cámara de Representantes, además de traer al panorama del acuerdo una innecesaria incertidumbre, va en el sentido contrario del proyecto que América del Norte intenta consolidar.

Fuente: El Economista

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