La crisis del empleo es la crisis de las mipymes

Por Karen Dávalos

La pandemia del COVID-19 ha dejado profundas afectaciones al mundo del trabajo, poniendo en riesgo el bienestar de millones de trabajadores y sus familias. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 94% de los trabajadores del mundo habitan en países donde se han aplicado medidas de cierre de los lugares de trabajo.

La crisis del empleo constituye una expresión de las dificultades que todas las empresas de todos los tamaños enfrentan, afectadas por la pérdida de ingresos o por el aumento de su insolvencia debido a múltiples factores. Sin embargo, particularmente para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), las implicaciones económicas de la crisis sanitaria han amenazado su existencia.

Al respecto, la Organización Mundial del Comercio (OMC) manifestó su preocupación porque este tipo de unidades económicas han sido, en los últimos años, la columna vertebral de muchas economías, al conformar el 95% de las empresas, el 60% del empleo y contribuir con alrededor del 35% del Producto Interno Bruto (PIB) en los países en desarrollo y alrededor del 50% en los desarrollados.

Tan solo en América Latina, casi el 99% de las empresas son mipymes y están en casi todos los sectores económicos, además representan el 61.1% del empleo total, según reportes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Hoy en día no se sabe con certeza cuántas mipymes seguirán operando, pero es un hecho que han recibido un fuerte golpe económico, que a su vez impacta en el mercado laboral. El cierre temporal implica una reducción de sus ventas y, por tanto, de sus ingresos, los cuales pueden ser insuficientes para su sobrevivencia al no poder pagar los salarios y las contribuciones de seguridad social de sus empleados, llegando incluso a la quiebra.

Destacan cuatro principales repercusiones de la pandemia del COVID-19 a las que se enfrentan las mipymes de todo el mundo, de acuerdo con la OMC y la CEPAL:

  1. Interrupción de las cadenas de suministro

Con la suspensión temporal de las actividades económicas, se interrumpieron también las cadenas internacionales de suministro y que son indispensables para las mipymes, ya que muchas de ellas dependen del comercio internacional ya sea para exportar sus productos, o bien, para importar los insumos que requieren para fabricar los productos que venden en el mercado nacional.

  • Mayor exposición a la recesión económica por su tamaño

Las mipymes corren mayor riesgo en las crisis, pues tienen pocas reservas de efectivo, inventarios pequeños y menores redes de proveedores, así como una limitada capacidad para adquirir financiamiento. A ello se suman las alteraciones en la demanda de sus productos y servicios.

  • Obstáculos comerciales que impiden el comercio inclusivo

Aunado a los desafíos por la pandemia, las mipymes siempre han presenciado obstáculos como su baja participación en el comercio internacional, la falta de conocimientos y habilidades, los engorrosos procedimientos fronterizos y el limitado acceso al financiamiento.

  • Intensificación del rezago tecnológico

Dado que las relaciones económicas y sociales están transitando rápidamente hacia la digitalización y la virtualización, el teletrabajo predominará cada vez más en las industrias y regiones. Esto implica para las mipymes mayor atraso tecnológico en relación a las empresas más avanzadas que manipulan e invierten en tecnología.

En consecuencia, el impacto económico en las mipymes afecta gravemente a las personas que trabajan en ellas, quienes también son las más vulnerables a las crisis. De acuerdo con la OMC, en Estados Unidos el 50% de las mipymes cerró, despidió o suspendió empleados por la contingencia.

En México hay evidencia de que actualmente el panorama laboral es desolador. Con base en los resultados recientes de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en abril de este año la participación laboral registró una reducción de 12 millones de personas. La mayoría de ellas dejó de trabajar debido a la suspensión temporal de su trabajo, pero sin percibir ingresos ni tener la certeza de continuar manteniendo el vínculo laboral con su fuente de empleo.

No solo eso, también incrementó la subocupación a 11 millones de personas; la informalidad laboral tuvo una baja de 10.4 millones de personas a causa de que pasaron de estar ocupadas a inactivas y 2.1 millones de personas estuvieron desempleadas.

Hasta el 2019, en México el 99.8% de las unidades económicas eran mipymes y conformaban casi el 70% del empleo en el país. Pero la ETOE muestra que alrededor de 10.9 millones de personas dejaron de trabajar en este tipo de unidades económicas durante abril, de las cuales 8.1 millones pertenecía a los micronegocios, 2.3 millones a los pequeños establecimientos y medio millón a los medianos establecimientos. Ello significa que aproximadamente el 90% de las personas que salieron de la fuerza laboral en dicho mes estaban ocupadas en las mipymes (ver gráfica 1).

Nota: La ETOE no es una continuidad de la ENOE, pero su comparación es útil como referencia.
Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.

Todos estos cambios en la fuerza laboral podrían incrementar el desempleo, la pobreza y la informalidad en próximos meses y extenderse durante varios años. Una forma de aliviar estos problemas es mediante el uso de esquemas de trabajo innovadores, flexibles a los cambios y potencialmente creadores de empleo formal como lo es la subcontratación profesional.

Recordemos que las mipymes poseen algunas debilidades, como el impedimento de mejorar sus procesos de producción, dificultad de contratar personal capacitado y no poder financiar los gastos asociados a su capacitación. La subcontratación profesional impulsa a las mipymes, sobre todo en la etapa de recuperación económica, ya que recluta, contrata, capacita y administra el personal que éstas requieran, brindándoles esquemas de financiamiento y ayudándolas a mejorar su productividad. No olvidemos que las mipymes son empleadoras de mujeres y jóvenes, por lo que la subcontratación les puede proporcionar los empleos formales que hayan perdido.

*Karen Dávalos es Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y analista económica en TallentiaMX. karen.davalos@tallentiamx.com

Fuentes:

  1. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) con cifras oportunas de abril de 2020. Consultado en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/enoe_ie/ETOE.pdf
  2. World Trade Organization (WTO). Helping msmes navigate the COVID-19 crisis. Consultado en: https://www.wto.org/english/tratop_e/covid19_e/msmes_report_e.pdf
  3. Organización Internacional del Trabajo (OIT). Observatorio de la OIT: El COVID‑19 y el mundo del trabajo. Cuarta edición. Consultado en: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@dgreports/@dcomm/documents/briefingnote/wcms_745965.pdf
  4. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19. Efectos económicos y sociales. Consultado en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45337/S2000264_es.pdf?sequence=6&isAllowed=y

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