Hay vacuna contra el desempleo: ¿cuándo se iniciará el tratamiento?

Por Elias Micha

El pasado martes 12 de mayo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dio a conocer que durante abril se perdieron 555,247 empleos formales. No obstante, para comprender verdaderamente las dimensiones del desempleo que se ha generado en el contexto de la pandemia, habría que añadir a los anteriores los cerca de 131 mil puestos formales de trabajo que desaparecieron en marzo (marzo y abril suman 686 mil empleos formales perdidos) más los millones de trabajadores informales o de familias que dependen de pequeños negocios cuyos desempleos no se contabilizan.

Este panorama es muy grave y desalentador. Sin embargo, lo más preocupante no es únicamente el desempleo, sino la falta de creatividad y flexibilidad a la hora de implementar medidas que podrían contribuir activamente a que millones de connacionales no vean su fuente de ingresos desaparecer de un momento a otro.

De esta manera, los estragos de una crisis de por sí grave crecen hasta alcanzar dimensiones exorbitantes. En su comunicado del 11 de mayo, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) señaló que “la pobreza por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, teniendo un incremento de la población en situación de pobreza extrema por ingresos entre 6.1 y 10.7 millones de personas para 2020”.

De acuerdo con múltiples voces expertas en materia económica, sería indispensable que el sector público implementara medidas como hacer profundas reasignaciones presupuestales, diferir pagos fiscales, brindar seguros temporales de desempleo, adquirir deuda pública, hacer transferencias a trabajadores informales y, en fin, promover cualquier acción que proteja a la economía y a los trabajadores. En este sentido, es muy lamentable que la falta de comunicación entre las autoridades y algunos actores relevantes del sector privado han desincentivado la inversión y han debilitado vínculos que ahora más que nunca tendrían que utilizarse para el beneficio de todas y todos.

TallentiaMX, como asociación de empresas responsables y profesionales de subcontratación, expresa su preocupación a causa de que, lejos de incentivarse esquemas laborales innovadores y flexibles que podrían proteger a la clase trabajadora y minimizar la drástica caída económica, se esté optando por soluciones a todas luces insuficientes.

La tercerización está vinculada de modo directo con esquemas como la capacitación a distancia, el trabajo a tiempo parcial y el empleo digital, todos ellos fundamentales en estos tiempos de crisis en los cuales tendría que aprovecharse con responsabilidad cualquier modelo que permita crear trabajos formales, máxime cuando en nuestra estructura laboral abunda la informalidad, que ha demostrado ser la verdadera precarización.

En síntesis: el actual desempleo masivo es generado tanto por las medidas de distanciamiento social como por la falta de creatividad laboral. Una vez más, TallentiaMX insiste en la necesidad de que el sector público y privado, así como la sociedad civil, unamos esfuerzos para diseñar una estrategia que nos permita atemperar la tormenta que actualmente atravesamos. Si no promovemos a la brevedad y con estricto apego a la ley esquemas como la subcontratación, se seguirán perdiendo trabajos y, consecuentemente, crecerá la precarización y la pobreza.

Fuente: TallentiaMX / Elias Micha

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