Habilidades socioemocionales, clave para la recuperación del empleo formal: OIT

La formación socioemocional jugará un papel central en la recuperación laboral post COVID-19, asegura la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tras salir de “este túnel”, de pérdida de empleos, disminución de salarios o aumento en la carga de tareas, todo en medio del distanciamiento social el mercado demandará el desarrollo de este tipo de competencias.

En este contexto de pandemia activa, se está generando, con rapidez, una demanda de nuevas habilidades, advirtió Fernando Vargas, autor del reporte. El especialista del Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (CINTERFOR) de la OIT, indicó que las que más se están requiriendo son las socioemocionales y las digitales.

Las competencias socioemocionales, también conocidas como habilidades blandas, que se deben trabajar, especifica el estudio, son:

  • Capacidad de trabajar en equipo
  • Iniciativa
  • Preocupación por el desarrollo personal
  • Automotivación

Las habilidades digitales son necesarias, se ha mencionado por diferentes instituciones. Pero precisamente esa urgencia por la actualización y recalificación “requiere que se genere un factor motivador socioemocional”. Sólo de esa manera las personas podrán mantenerse activas, “tanto en la educación como en la formación profesional y en el empleo”.

De acuerdo con la sexta edición del Observatorio de la OIT: la COVID-19 y el mundo del trabajo, México es el tercer país a nivel global con mayor índice de inactividad a raíz de la pandemia de COVID-19. La pérdida de puestos de trabajo ha causado más inmovilidad en la fuerza laboral que propiamente desempleo, señala el reporte.

El desafío de la “recalificación”

La formación profesional será “una respuesta efectiva, no sólo durante la crisis, sino en los momentos de recuperación”, subrayó Fernando Vargas. En lo que va del 2020, según estimaciones de la OIT, se han perdido 332 millones de empleos en promedio cada trimestre y, en un “escenario pesimista”, prevé que en el último tramo del año la cifra podría superar los 515 millones.

Además de la pérdida de salarios, que superan los 3.5 billones de dólares, otra preocupación es la pérdida del “capital de habilidades y competencias de las personas por la masiva caída del empleo”, se advierte en el informe sobre la formación profesional.

“Quienes no encuentren acceso a dichos programas (de recalificación y actualización), no podrán fácilmente reincorporarse en trabajos de calidad”. Y lo peor: sus competencias podrían tornarse obsoletas en corto tiempo”, indica el reporte. Especialmente al terminar esta emergencia sanitaria, que ha acelerado la revolución 4.0, “la revolución digital ya está aquí”, mencionó Vinícius Carvalho, director de la OIT para América Latina y El Caribe.

Jóvenes, los que más se capacitan en línea

Cerca del 18% de la población joven en Latinoamérica no cuenta con internet en su hogar ni en la escuela. El 24% no dispone de un computador en ninguno de esos dos entornos. Sin embargo, las y los jóvenes son más “proclives a utilizar la formación a distancia”. Claro, dentro de este grupo, quienes cuentan con mayores niveles de educación formal y de recursos son quienes más lo utilizan, añade la OIT.

“Mantener a los jóvenes y adultos participando en cursos a distancia se convierte ahora en un desafío para minimizar las pérdidas de capital humano”. Es por ello que la organización internacional insta a los Gobiernos a proveer de capacitación a los diferentes grupos poblacionales y otorgarles apoyos para que puedan acceder a esa formación.

Fuente: Factor Capital Humano / Blanca Juárez

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