Empresas apuestan por trabajo a distancia y flexibilidad en nueva normalidad

La pandemia transformó la forma en la que vivimos, nos relacionamos, estudiamos, compramos, disponemos de nuestro tiempo libre y, sobre todo, cómo trabajamos. Antes del coronavirus, los esquemas laborales no tradicionales, como los horarios flexibles y a distancia, eran poco utilizados por las empresas, únicamente para casos y actividades muy particulares.

Ahora, en medio del brote, ejercer de manera remota permitió la continuidad de los negocios; sin embargo, después del COVID-19, y una vez que muchas firmas ya han experimentado su efectividad, esta forma de colaboración tenderá a ser más común entre las organizaciones, prevén expertos.

No obstante, su puesta en marcha no está exenta de problemas, ya que este modelo no se puede aplicar a todos los empleos, además de que no se beneficia a todo el personal, porque la mayoría está en el mercado informal. En México, más de la mitad de la población ocupada se encuentra en esta situación.

A lo anterior habría que agregar las dificultades en materia de infraestructura tecnológica: uno de cada dos hogares en el país no tiene internet y la mitad de los que sí cuentan con él reportan una conexión deficiente, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional Sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) establece que trabajar desde casa hace que haya un choque entre dos mundos: el de la tecnología y el de la regulación laboral.

Oficina en casa

Cabe reconocer que nadie estaba preparado para ejercer desde casa, ni siquiera las empresas, advierte Arleth Leal, socia directora de Red Ring, firma especializada en capital humano.

“Los empleadores eran renuentes a tomar esta medida, porque la cultura del mexicano es muy especial, algo así como: ‘si no te tengo enfrente trabajando, asumo que no estás haciendo nada’. Entonces con esta desconfianza no había lugar para el esquema”, explica.

Hace unos meses, las firmas todavía consideraban que el sistema de home office no estaba funcionando, que era muy complicado controlarlo y medirlo; sin embargo, ya que pasaron esta curva de aprendizaje, las compañías se dieron cuenta de que la gente sí trabaja en este esquema y que sí lo pueden controlar.

Sobre todo, muchas de ellas vieron los enormes ahorros que se están teniendo en este modelo, destaca Leal. Varios negocios están considerando incluso dejar de rentar los edificios y contratar oficinas más pequeñas.

Alrededor de 79% de las empresas que se vieron obligadas a extender el trabajo remoto debido a la pandemia apuestan por seguir con esta planeación una vez acabada la situación de confinamiento, de acuerdo con una encuesta realizada por Atento, firma de servicios de relación con clientes y externalización de procesos de negocio en Latinoamérica. Seis de cada diez empresas encuestadas confiesan que han tenido que modificar su estrategia digital debido a la crisis.

Pros y contras

En los últimos meses, 70% de los profesionistas han ejercido desde su hogar, lo que revela que esa planeación les ha resultado benéfica, ya que la mayoría disminuyó sus niveles de estrés, mejoró su alimentación y no tuvo problemas para dormir, según un estudio realizado por la Asociación de Internet MX y OCC Mundial, bolsa de trabajo vía digital.

No obstante, las personas que tienen entre 18 y 24 años confiesan que al estar en casa tienen más distracciones, lo que no les permiten enfocarse. Contrario a ellos, el grupo de más de 50 años fue el que dijo que tiene el mismo nivel de estrés o que se siente más estresado al hacer home office.

El estudio sostiene que, de manera general, los encuestados tienen una mejor alimentación bajo esta modalidad que cuando acudían a sus oficinas. Sólo tres de cada diez confesaron que han sentido pérdida de apetito una o más veces a la semana, y la mayoría fueron mujeres.

Con relación al sueño, seis de cada diez participantes en el sondeo indicaron que logran conciliar mejor el sueño al trabajar en casa. Sin embargo, las mujeres y el segmento de 40 a 49 años son quienes tienden a presentar problemas para dormir o se despiertan constantemente por las noches.

Sin bien, el home office puede ser un factor que eleva la productividad del empleado y elimina el tiempo perdido en el transporte al centro de trabajo, también tiene aspectos negativos que se deben tomar en cuenta.

Si no existe la cultura y disciplina para laborar, se generan distracciones como la televisión, el internet o la atención al hogar. Asimismo, pueden existir temas familiares que pueden apartar la concentración del empleado en su función.

En cuanto a la flexibilidad del horario, se hace énfasis en que es más difícil definir las horas de trabajo, lo que puede generar efectos negativos tanto en la salud mental como en la física. Se puede borrar la frontera entre la vida personal y la profesional.

Fuente: El Universal / Rubén Migueles

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