Del confinamiento a la nueva normalidad: ¿primeras señales de alivio laboral?

Por Karen Dávalos

Desde que la pandemia del COVID-19 llegó a México en marzo de este año, hemos sido testigos del severo impacto a la economía en el segundo trimestre de 2020, provocando que el Producto Interno Bruto (PIB) del país tuviera una fuerte contracción de 18.9% respecto al mismo trimestre de 2019 (cifra oportuna), por lo que la economía mexicana acumula cinco trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas y, además, es su mayor caída anual en la historia, superando las contracciones registradas en el segundo trimestre de 1995 (-8.6%) y el segundo trimestre de 2009 (-7.7%).

Al mismo tiempo, el mercado laboral mexicano padeció las medidas de confinamiento implementadas en los meses de abril y mayo pasados, disminuyendo la participación laboral, la población ocupada, el trabajo subordinado y los empleos formales e informales; en cambio, aumentaron los trabajadores ausentes temporales con vínculo laboral, la subocupación y el trabajo por cuenta propia.

Sin embargo, en junio, mes en que inició la nueva normalidad y con ella, la reapertura gradual de actividades económicas no esenciales, hubo señales de una primera recuperación de la ocupación y el empleo, según las Encuestas Telefónicas de Ocupación y Empleo (ETOE) realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). No obstante, la recuperación del empleo en próximos meses, sobre todo formales, dependerá del impulso que tome la actividad económica.

El principal cambio que provocó el distanciamiento social fue que en abril 12 millones de personas salieron de la fuerza laboral, de las cuales la mayoría pasaron de estar ocupadas a inactivas, pero con disponibilidad para trabajar, sin percibir ingresos y sin tener certeza de retornar a sus trabajos. Pero en junio, con la nueva normalidad, 5.7 millones de personas se incorporaron nuevamente a la Población Económicamente Activa (PEA), por lo que ésta pasó de 45.4 millones de personas en abril, a 45.5 millones en mayo y a 51.1 millones en junio. Así, la tasa de participación (PEA como porcentaje de la población en edad de trabajar) transitó del 47.5%, a 47.4% y a 53.1% en los meses respectivos.

Dentro de la PEA, la población desocupada (aquella que no contaba con un trabajo), pasó de 2.1 millones de personas en abril, a 1.9 millones en mayo y a 2.8 millones en junio, por lo que la tasa de desocupación se situó en 5.5% de la PEA. Por su parte, la población ocupada (aquella que trabajó y la que no trabajó pero mantenía un vínculo laboral con la unidad económica para la que trabaja), luego de haberse reducido en 12.5 millones de personas en abril y manteniéndose prácticamente sin cambios en mayo, tuvo un incremento de 4.8 millones en junio, conformando así un total de 48.3 millones de personas que representaron el 94.5% de la PEA en el sexto mes del año. En su interior, la población ocupada mostró los siguientes cambios:

  • Posición en la ocupación: disminuyó paulatinamente la participación de los trabajadores subordinados de 74.9% en abril, a 72.3% en mayo y a 70.9% en junio; en contrapartida, aumentó la participación de los trabajadores por cuenta propia de 17.9% en abril, a 19% en mayo y a 20.4% en junio.
  • Duración de la jornada de trabajo: los trabajadores ausentes temporales con vínculo laboral pasaron de representar el 21.9% de la población ocupada en abril, a 14.7% en mayo y a 8.2% en junio; en cambio, las personas que laboraron jornadas de 35 a 48 horas aumentaron del 30.5% en abril, a 32.4% en mayo y a 38.3% en junio.
  • Subocupación: la tasa de subocupación (personas ocupadas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda) fueron disminuyendo, pues en abril fueron 25.4%, en mayo 29.9% y en junio 20.1%, con lo que totalizó 9.7 millones de personas.
  • Informalidad: los trabajadores con empleos informales se incrementaron de 20.7 millones en abril, a 22.6 millones en mayo y a 25.6 millones en junio. Por tanto, la tasa de informalidad laboral transitó de 47.7% de la población ocupada en abril, a 51.8% en mayo y a 53% en junio, pero aún por debajo del nivel que tenía en junio de 2019 (56.3%).
  • Nivel de ingresos: un cambio importante en el mercado laboral fue que las personas ocupadas con ingresos entre uno y dos salarios mínimos pasaron de representar el 34.9% en abril, a 32.9% en mayo y a 36.9% en junio, por lo que ascendieron a 17.8 millones de personas.

En resumen, la reapertura de actividades económicas no esenciales durante junio estuvo marcada por el aumento de la ocupación, pero en su mayoría fueron empleos informales, con bajos salarios y sin protección social. No solo ello, también creció el número de personas que no tenían trabajo y lo estaban buscando, la mayoría personas de entre 15 y 44 años de edad.

No hay que olvidar la parte de los empleos afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se destruyeron entre marzo y julio de 2020 (cinco meses transcurridos), que fueron 1,117,584 empleos formales, cifra mayor a los 696,438 puestos de trabajo formales perdidos (durante ocho meses) en la crisis de 2008-2009 e incluso superior a los 1,078,124 empleos perdidos (durante once meses) en la crisis de 1994-1995. La recuperación de estos empleos destruidos sucedió 15 meses después y 28 meses después, respectivamente. Algunas estimaciones señalan que en el caso de la crisis del COVID-19, la recuperación del empleo formal tendría lugar hasta 2024 (ver gráfica 1).

Gráfica 1. Empleos afiliados al IMSS destruidos
durante las crisis de 1994, 2008 y 2020
(Totales)

Fuente: Elaborado por TallentiaMX con datos del IMSS.

Fuentes:

• IMSS. Puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social. Consultado en: https://bit.ly/3fRQ4nd

• INEGI. Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto en México con cifras du- rante el segundo trimestre de 2020. Consultado en: https://bit.ly/3iyp9P1

• INEGI. Resultados de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) con cifras oportunas de junio de 2020. Consultado en: https://bit.ly/2PPq3KO

*Karen Dávalos es Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y analista económica en TallentiaMX. karen.davalos@tallentiamx.com

Deja un comentario