COVID-19: la respuesta de política económica

La pandemia de COVID-19 y sus consecuencias económicas apenas requieren una introducción. El daño económico es tangible, ya que el índice de manufactura de China y la inversión fija disminuyeron un 30%. Los índices de manufactura europeos bajaron también. Hay grandes sectores de la economía global cerrados por completo esta primavera. Se pronostica que las solicitudes de desempleo en los Estados Unidos de América (EUA) sean de millones de personas. Las respuestas de política económica han sido rápidas en todas las grandes economías y los gobiernos han brindado apoyo tanto monetario como fiscal.

Se han sugerido y puesto en marcha varias propuestas de políticas. Varios economistas han propuesto transferencias directas de efectivo. Los primeros informes sugieren que una transferencia de este tipo será parte del paquete fiscal de la administración Trump, la cual también ha expresado su interés en incluir un recorte de impuestos sobre la nómina. Otros han propuesto ayuda a las empresas afectadas por el distanciamiento social y las políticas de cierre. Estos incluyen transferencias directas y crédito a bajo interés a las empresas.

El paquete fiscal del Tesoro del Reino Unido de 350 mil millones de libras incluía ambos tipos de apoyo (330 mil millones en crédito y 20 mil millones en apoyo directo). El gobierno alemán también ha establecido un paquete fiscal que incluye un seguro de desempleo más flexible (Kurzarbeitergeld) y crédito barato para las empresas. Finalmente, la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra anunciaron una flexibilización cuantitativa ilimitada, incluidas las compras de bonos del gobierno, papel comercial y valores respaldados por hipotecas en el caso de los EUA.

Una encuesta hecha a economistas del Centro de Macroeconomía (CFM), respecto a cuál de las medidas económicas tendría el mayor impacto en la mitigación de los efectos económicos de la crisis, tuvo los siguientes resultados:

Veintinueve expertos respondieron la encuesta. Más de las tres cuartas partes de los encuestados mencionaron el apoyo crediticio o las transferencias directas a las empresas como sus dos herramientas de política preferidas. Los encuestados que respaldan el crédito en lugar de las transferencias argumentaron que el primero incurriría en costos fiscales más bajos. También se señaló que los préstamos, a diferencia de las transferencias, “minimizan el costo para la hacienda pública”. Mientras tanto, un experto argumentó que los préstamos “preservan el espacio fiscal” para los “tiempos posteriores a la cuarentena”.

Los encuestados que respaldaron las transferencias sobre crédito se centraron en la naturaleza inusual del shock de la pandemia y el daño potencialmente irreparable a las pequeñas empresas y parte del sector minorista. Se señaló que la incertidumbre del tiempo que durarán los períodos de aislamiento, es un argumento en contra de los préstamos, ya que es una carga futura demasiado grande para las pequeñas empresas para mantener el empleo de cara a la inactividad total.

Un tercio de los expertos apoyó que los beneficios o seguros de desempleo sean más generosos, simplificados o integrales. Además, esta fue una política en la que los encuestados expresaron altos grados de confianza. Los expertos expresaron su preocupación de que los cambios en la estructura de los mercados laborales (la economía global y los contratos de cero horas) hacen que los acuerdos existentes de seguridad social sean insuficientes.

En general, hubo consenso entre los economistas de que se debería emplear una variedad de medidas económicas. Se enfatiza la necesidad de una cartera de medidas fiscales que incluya “esquemas de impuestos / transferencias, subvenciones a empresas (particularmente aquellas destinadas a retener trabajadores) y apoyo crediticio”.

Fuente: CEPR / Ethan Ilzetzki

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