Cámaras de comercio de EU y Canadá desean certidumbre en México con T-MEC

A días de que entre en vigor el nuevo acuerdo comercial de Norteamérica (T-MEC), las cámaras de comercio de Estados Unidos y Canadá expresan su deseo de que el tratado venga acompañado de mayor certidumbre para sus inversiones en México.

El nuevo T-MEC es de “importancia” para la American Chamber of Commerce (AMCHAM), aunque también “hay mucho trabajo por hacer”, dice Francisco de Rosenzweig, su presidente de comercio exterior y logística.

“Un tema muy importante es el ambiente de negocios que se tiene que acompañar de un fortalecimiento del Estado de Derecho, creemos que eso es fundamental para continuar siendo atractivos para la atracción de inversión extranjera”, expone en entrevista.

El T-MEC es “una condición necesaria, pero no suficiente para promover las inversiones en Norteamérica”, advierte Armando Ortega, presidente de la Cámara de Comercio del Canadá en México (CANCHAM).

“Representa una oportunidad en nuevos terrenos y le da certeza a las inversiones y el comercio en curso, pero, insisto, se requiere en el caso de México que se manden otro tipo de señales a las que se han mandado”, manifiesta.

Como una de las causas “de mayor preocupación”, la CANCHAM cita el “cambio súbito” en la política energética, que limita las energías limpias y aumenta las tarifas de porteo para las centrales eléctricas renovables.

Reposicionar a México

La pandemia de COVID-19 y las reglas de origen más estrictas del T-MEC, que exige más insumos de origen norteamericano, son una oportunidad para reposicionar a México dentro de las cadenas de valor, afirma el representante de AMCHAM.

El especialista ve como sectores “ganadores” en México al agroalimentario y manufacturero.

“Hay un ganar-ganar porque vamos a tener que desarrollar nuestros propios insumos. Eso va a generar, naturalmente, una atracción de inversiones, pero también el desarrollo de mano de obra especializada y mejor remunerada”, señala De Rosenzweig.

Los tres países deben aprovechar el nuevo acuerdo para profundizar su integración regional, exhorta.

“Eso les va a permitir competir en el nuevo mundo, el que quede después de esta pandemia, en la nueva normalidad, hacerles frente a otras regiones muy pujantes, sobre todo lideradas por China”, menciona.

Los pendientes

El principal cambio, destaca De Rosenzweig, son las reglas de origen que aumentan de 62.5% a 75% el contenido regional de los automóviles, además del acero, aluminio y electrodomésticos.

“No todas las reglas de origen entran en vigor al día siguiente de su inicio, es decir, a partir del 1 de julio, sino que vienen periodos de gracia o transición, y eso nos permitirá traer estas cadenas de producción que requerimos con insumos para el desarrollo”, matiza.

Otro pendiente, coinciden, es la revisión de las reglamentaciones uniformes para que los productores obtengan los certificados de origen.

Ambos prevén una gran transformación para la manufactura, que representa el 87% de los productos mexicanos vendidos al exterior, de acuerdo con el Consejo Empresarial Mexicano del Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).

Fuente: El Universal

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