Apoyo a empleos y empresas, motor de la recuperación económica tras COVID-19

La recuperación económica del COVID-19 es una moneda cuyas dos caras son la protección del empleo y de las empresas. Y México no logrará reponerse rápido del impacto de la pandemia en el aparato productivo nacional si no considera, además de los programas sociales, un plan de incentivos para preservar ambas, coincidieron especialistas en torno a la mesa Futuro laboral tras el Covid-19 ¿Oportunidad o desastre?, convocada por TallentiaMX.

Tomás Bermúdez, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en nuestro país, consideró que el motor de la recuperación debe pasar por el apoyo al empleo y a las empresas, pues sanar la economía es más complejo con una debacle más grande de negocios y puestos de trabajo.

Si bien los programas sociales son una base para arrancar, hay que comenzar a focalizar los apoyos por sector y, sobre todo, en las personas que no están incluidas en esos padrones, acotó Tomás Bermúdez.

En ese sentido, Javier Treviño, director general de Políticas Públicas del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), reconoció que los programas sociales son buenos y han ayudado a garantizar un ingreso para las personas que menos tienen. Sin embargo, no son suficientes para la recuperación económica. La protección del empleo y las empresas deben verse como las dos caras de la misma moneda, agregó.

Para el miembro del CCE, la crisis no es sólo sanitaria y económica, también hay una crisis de decisiones porque no se han incluido a todas las voces en el diseño de las medidas para la recuperación económica.

“Lo que sí veo en realidad es otra crisis en el modelo de toma decisiones en el Gobierno porque ahí, la base fundamental es que todo aquel que tiene un interés legítimo en el tema, su punto de vista debe estar representado y no está ocurriendo. Estamos viendo decisiones con las que solamente se está enfatizando el fortalecimiento de los programas sociales del Gobierno, lo cual es muy bueno, pero no es suficiente, se requiere un acuerdo nacional para la reactivación económica”, dijo Javier Treviño.

El director general de Políticas Públicas del CCE aseguró que, para proteger el empleo, se debe garantizar que el problema de liquidez que a atraviesan las empresas no se convierta en un problema de solvencia.

Esfuerzo compartido

Jaime Flores, director general de CADEM Consultores, opinó que la pérdida de empresas y empleos afectan directamente a la recaudación del Gobierno, pues entre menos negocios y trabajadores, menor el pago de impuestos.

Jaime Flores afirmó que las empresas tienen urgencia por recibir apoyos por parte del gobierno para conservar las fuentes de empleo.

Tomás Bermúdez, representante del BID en México, puntualizó que la recuperación laboral es muy lenta, por ello es importante proteger las fuentes de trabajo desde ahora, en medio de la crisis, de lo contrario podría haber empleos que nunca regresen.

TallentiaMX estimó que la pérdida de empleos en abril fue de 600 mil plazas, cifra que se sumaría a la destrucción de 198 mil trabajos de marzo. Por ello, Elías Micha, director general de la organización, consideró que los daños en el mercado laboral serán catastróficos.

“América Latina y México dentro de ella, está determinada por la informalidad, con la consecuencia en precarización y falta de seguridad social. No creo exagerar cuando digo que el panorama de desempleo masivo es catastrófico”, aseguró el director general de TallentiaMX.

Nuevas relaciones laborales

Ricardo Landero, director en Landero Asociados Bufete Jurídico Laboral, expuso que después del COVID-19 el mercado de trabajo enfrentará una etapa de adaptación en la que se reestructurarán las relaciones laborales.

“Va a haber una gran presión respecto a los salarios y a las prestaciones. Yo creo que el 100%, podría decir, de las empresas que no son ahorita las que estén laborando por ser esenciales han hecho modificaciones de las condiciones de trabajo, porque lo que se ha tratado también de motivar es el acuerdo”, agregó Ricardo Landero.

En TallentiaMX, acotó, prevén que habrá un incentivo por mecanizar la industria y la adaptación del personal a nuevos sistemas productivos. Por otra parte, consideró que las dinámicas colectivas deberán cambiar.

“Yo creo que lo que sigue ahorita son revisiones multianuales en las empresas. Nadie va a poder aguantar en los siguientes años tener un emplazamiento a huelga todos los años por una revisión, va a tener que haber acuerdos generales donde en tres o cinco años dejemos fijos algún valor que nos permita hacer planeación tanto para la empresa como para los trabajadores, de saber qué es lo que realmente va a haber”, resaltó Ricardo Landero.

En tanto, Jaime Flores opinó que las empresas deben cambiar la forma en la que conciben a los trabajadores, considerándolos como un aliado, “como parte indispensable de su crecimiento y desarrollo”.

Después del COVID-19, las empresas deben invertir más en esquemas de capacitación, de desarrollo de talento y formar mejores trabajadores con más sentido de pertenencia.

“Hoy un trabajador que se siente valorado, es un trabajador que en estos momentos de crisis apoyó para salir y que va a seguir apoyando. Creo que en ese sentido es como hay que hacer los cambios, sí pagar mejor, pero también forjar talento, también desarrollar habilidades y desarrollar sentido de pertenencia”, concluyó el director de CADEM Consultores.

Fuente: Notimex / Factor Capital Humano

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