¿Ahora hay “brecha de habilidades”?

La pandemia por COVID-19 provocó una crisis económica a nivel mundial, de la mano con una fuerte caída del mercado laboral y en este contexto, la demanda de nuevas habilidades crecerá y dejará a muchos profesionistas en condiciones de desigualdad de aptitudes, de ahí la importancia de apostar por la capacitación profesional, aseveró una nota técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Para lograr el objetivo de conseguir una normalidad mejor cuando pase esta crisis “la formación profesional será fundamental” en la reconstrucción de los mercados laborales, destacó el director de la OIT para América Latina y El Caribe, Vinícius Pinheiro.

El informe titulado Formación profesional en la respuesta a la crisis y en las estrategias de recuperación y transformación productiva post COVID-19 refirió que la formación profesional al igual que las demás actividades educativas, ha recibido los impactos de la crisis COVID-19. “Durante la peor parte, cerca de un 85% de los participantes en cursos y programas debieron continuar su formación a distancia. Ello significó un enorme reto también para la gestión de los programas, para los docentes y para facilitar el acceso a conexión, medios y equipos digitales”.

El documento alerta que las personas que pierdan su trabajo y no puedan encontrar vacantes para utilizar sus habilidades deberán ingresar a programas de recalificación, los que no encuentren acceso a dichos programas, no podrán fácilmente reincorporarse en trabajos de calidad y sus competencias podrían tornarse obsoletas en corto tiempo.

Asimismo, evidenció la necesidad de facilitar acceso y capacitación para el uso de la tecnología digital en la formación. Una encuesta en educación para América Latina de la OCDE, reportó que en promedio el 51% de los profesores tenían acceso insuficiente a internet y cerca del 43% reclamaban sobre brechas o inadecuación de la tecnología digital para la formación.

Por otro lado subrayó que es menester garantizar el financiamiento de la formación profesional, dada su relevancia para forjar un mejor futuro del trabajo y de enfrentar las brechas en el acceso a la oferta educativa, dado que 60% de quienes recurren a estos programas provienen de los sectores de menores ingresos y se benefician de la gratuidad de los programas.

Fuente: IDC

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