Superemos juntos la emergencia

Te recomendamos leerlo porque el artículo establece el diagnóstico de los efectos económicos negativos que tendrá la pandemia en México, así como los objetivos y propuestas económicas para enfrentar esta situación, las cuales deberán estar integradas en una política pública del estado mexicano.

Un dato: A las empresas, condicionado a que no despida a ningún trabajador, se les ofrecería: suspender durante cuatro meses las aportaciones obrero-patronales a las Afores y al Infonavit o por el mismo periodo de tiempo, sustituir con recursos públicos las aportaciones obrero-patronales a los seguros del IMSS.

Texto

En las últimas dos semanas la situación económica mundial cambió de forma drástica y para mal. Todos los países del mundo están resintiendo las repercusiones del coronavirus. Lo mismo ocurrirá en México. Debemos prepararnos para una recesión severa y de duración incierta.

Esta crisis es diferente

Es una crisis externa, que nos afecta por los mercados de bienes: caída en los precios del petróleo, menores exportaciones, reducción del turismo y potencialmente de las remesas; y por los mercados financieros: contracciones en las bolsas de valores y reducción de flujos financieros al país.

Conceptualmente conviene pensar en dos etapas de la crisis. La primera, mientras dura la pandemia, caracterizada por el aislamiento de personas; la segunda, una vez controlado el virus y con el reinicio gradual del contacto entre personas. En la primera etapa (que tal vez dure unos 3 meses), lo que inició como una crisis por la necesidad de aislar a las personas se convertirá en una crisis económica “tradicional”, en el sentido que la actividad económica estará deprimida por falta de demanda y de ingresos.

Se requiere un ajuste rápido a la política económica

Resulta esencial tener claridad sobre los objetivos que la política económica debe perseguir, y los instrumentos que se pueden desplegar para alcanzarlos. Aquí se propone que, de forma inmediata, la política económica se reestructure alrededor de tres objetivos:

• Objetivo 1: minimizar los costos humanos de la pandemia sobre la población;

• Objetivo 2: minimizar el impacto regresivo de la crisis, con acciones que protejan los ingresos de los trabajadores, especialmente los pobres; y,

• Objetivo 3: preservar la estabilidad macroeconómica y la capacidad de retomar el crecimiento una vez que la crisis económica derivada de la pandemia haya concluido.

Objetivo 1: primero la salud

Este objetivo es conceptualmente el más sencillo, aunque operativamente el más complejo, al menos durante la primera etapa de la crisis. Para alcanzarlo, el sistema público de salud del país debe tener todos los recursos presupuestarios necesarios para atender la pandemia.

Objetivo 2: proteger los ingresos de los trabajadores

La caída en la demanda interna en los próximos meses será muy fuerte. La crisis pegará directamente a los ingresos de los trabajadores. Las acciones se deben focalizar a la población que está activamente participando en el mercado laboral y que corre el riesgo de sufrir reducciones fuertes de sus ingresos relativamente pronto, que son los siguientes:

Trabajadores pobres

El padrón de beneficiarios del Programa de Becas Benito Juárez (BBJ) permite identificar los hogares con miembros entre 25 y 65 años. Se propone una transferencia de ingreso a cada miembro en ese rango de edad, de un monto que requiere ser calibrado con más precisión, pero que debe estar alrededor de la mediana de la distribución de los ingresos de todos los trabajadores informales, que es probablemente cercano al ingreso laboral que hoy perciben estos trabajadores.

Trabajadores afiliados al IMSS

El objetivo debe ser cero despidos y, el otro lado de la moneda, cero cierres de empresas. Este es un objetivo difícil de lograr, pero mientras más nos acerquemos a él, menores serán los costos sociales de la crisis, y mayor será la posibilidad de retomar el crecimiento una vez que ésta concluya. Los registros del IMSS permiten identificar el número de empresas y el número de trabajadores que cada empresa tenía afiliados al 29 de febrero de 2020.

A esas empresas, condicionado a que la empresa no despida a ningún trabajador, se ofrecería: (i) suspender durante cuatro meses las aportaciones obrero-patronales a las Afores y al Infonavit; (ii) por el mismo periodo de tiempo, sustituir con recursos públicos las aportaciones obrero-patronales a los otros seguros del IMSS (enfermedades y maternidad, riesgos de trabajo, invalidez y vida, y guarderías y prestaciones sociales); y, (iii) la posibilidad de que, durante la segunda etapa de la crisis, se subsidie también parte de la nómina.

Trabajadores no asalariados inscritos en el SAT

El SAT tiene los registros de todos los contribuyentes al régimen del impuesto sobre la renta de personas físicas. Se propone usar los registros de los que no son asalariados para hacerles una transferencia de ingreso transitoria, por igual lapso como la propuesta para los trabajadores pobres. Esta medida ayuda a muchos trabajadores que no son pobres pero que se clasifican como informales (en el sentido de no estar adscritos al IMSS). También ayuda a las micro y pequeñas empresas que tributan bajo el Régimen de Incorporación Fiscal del ISR sobre personas físicas.

Objetivo 3: preservar la estabilidad macroeconómica

Los objetivos 1 y 2 representan cuatro vías para ejercer el gasto contracíclico: para el sistema de salud para atender la pandemia; para los trabajadores de familias pobres vía el programa BBJ; para mantener el empleo en el IMSS; y para apoyar el ingreso de los trabajadores no asalariados inscritos en el SAT.

La recesión y la caída en el precio del petróleo reducirá la recaudación tributaria. Por su parte, el primer y segundo objetivo requerirán de un aumento transitorio pero sustancial del gasto público. Juntos implicarán un aumento en la relación deuda/PIB, mismo que se verá acentuado por la propia caída del PIB y por el aumento en pesos del componente de la deuda pública denominado en dólares.

Por lo anterior, se sugiere un mecanismo novedoso como parte integral de la respuesta contracíclica, consistente en legislar en paralelo a un aumento inmediato del gasto público, una sobretasa a los impuestos que entre en vigor una vez superada la crisis, digamos, a principios o mediados del 2021. La credibilidad del aumento futuro de impuestos es crucial. Esto es, se propone una reforma a la Ley de Ingresos como parte del conjunto de cambios legales que se requerirán para enfrentar la crisis, con la diferencia de que esta reforma entraría en vigor hasta 2021.

Cómo lidiar con la incertidumbre de esta crisis

Se señaló ya que una de las características distintivas de esta crisis es que, por su origen en un virus poco conocido, es muy difícil determinar su duración. Las empresas, los bancos y en general los agentes económicos enfrentan una incertidumbre novedosa. Sin duda, la facilitación de crédito de la banca comercial a través de los programas de garantías de la Banca de Desarrollo juega un papel fundamental para ayudar a las empresas a transitar por la primera etapa.

Por ello, se sugieren medidas para alargar los períodos en que las empresas pueden sobrevivir, evitando quiebras y pérdidas de empleo formal. En particular se propone que si dentro de cuatro meses los indicadores económicos apuntan a que la segunda etapa será muy larga, se prolonguen por cuatro meses más las medidas de apoyo a los trabajadores, con una variante para los adscritos al IMSS: además de la suspensión de contribuciones a las Afores y al Infonavit, y la sustitución del pago del resto de las contribuciones al IMSS, el gobierno federal subsidiaría también un cierto porcentaje de la nómina de la empresa, siempre y cuando, como en la primera etapa, la empresa no despida a nadie.

Al señalar que podrá haber apoyos adicionales a los trabajadores y a las empresas en caso de que la crisis se prolongue, el gobierno debe señalar también que esos apoyos deberán ser pagados con las sobretasas a los impuestos que se implementarían en algún momento de 2021. El mensaje es claro: las intervenciones del gobierno en el 2020 tienen como propósito distribuir los costos de la crisis en el tiempo y, al así hacerlo, reducir su intensidad y duración.

Algunas lecciones de crisis pasadas

Hay muchas, pero dos son críticas en este momento. La primera es actuar rápido y sin timidez; mejor pasarse un poco que quedarse corto. La segunda es que es más fácil superar las crisis cuando todos sumamos esfuerzos. Llámesele acuerdo, pacto, entendimiento, o lo que sea.

Lee el texto completo. Click Aquí

Deja un comentario