Perspectivas económicas OCDE (junio 2020)

Te recomendamos leerlo porque analiza el panorama económico, laboral y de salud pública de México, además establece los impactos de la pandemia y las recomendaciones para una pronta recuperación.

¿Sabías que?

La OCDE prevé que la economía mexicana caería un 8.6% si hay un rebrote del coronavirus y una caída de más de 7% si el virus remite. La actividad económica total caerá 30%. Para la recuperación, la organización recomienda ayudas económicas a los trabajadores afectados (formales e informales) e impulso de la inversión privada.

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La pandemia empujará a la economía a una grave recesión en 2020, impulsada por la contracción mundial, la caída del turismo, el descenso de los precios del petróleo y las necesarias medidas de confinamiento adoptadas. La economía caería un 8.6% este año si hay un rebrote este año. Si remitiera el virus tras el primer brote, la economía se contraería más de un 7% y en la segunda mitad del año veríamos una recuperación motivada por las exportaciones y el consumo. La población más desfavorecida y vulnerable, incluidos los trabajadores del sector informal, se verán especialmente afectados por la recesión.

México ha adoptado una amplia gama de medidas fiscales, financieras y monetarias. El margen fiscal es limitado, pero dada la gravedad de la recesión, estaría justificado adoptar medidas adicionales que mitiguen aún más las dificultades y reactiven la recuperación. Dichas medidas deberían centrarse en proporcionar ayudas económicas a los trabajadores afectados, tanto del sector formal como informal, así como en evitar que desaparezcan empresas viables. El impulso de la inversión privada será fundamental para lograr una recuperación rica en creación de empleo, lo que exigirá reducir la carga e incertidumbre regulatorias.

Se ha aumentado la capacidad del sistema de salud en vista de la amplia propagación de la epidemia

México registró los primeros casos de COVID-19 el 28 de febrero. Los contagios se generalizaron y para mediados de abril se registraron casos en múltiples emplazamientos del país. Ciudad de México, el Estado de México y Baja California representan casi la mitad de los casos confirmados. Hay grandes desigualdades regionales en la calidad y el acceso a la atención sanitaria. La alta prevalencia de la obesidad y la diabetes constituye una fuente adicional de vulnerabilidad.

La reconversión de la infraestructura pública y privada en establecimientos hospitalarios, la contratación de personal médico adicional y la colaboración con hospitales privados han ayudado a aumentar la capacidad del sistema de salud. Se han adquirido equipos y materiales médicos adicionales a través de corredores aéreos con China y Estados Unidos.

La economía se encuentra en una profunda recesión

El impacto de la pandemia se ha intensificado durante el segundo trimestre. En abril se perdieron más de 500 mil empleos en el sector formal, más que todos los empleos creados en el año anterior. Los ingresos del turismo se han hundido, ya que la situación económica y las restricciones a los viajes en los principales países de origen han reducido el número de desplazamientos.

Las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sugieren una caída de la actividad total cercana al 30% durante el confinamiento.  México también se ha visto afectado por el ajuste de las carteras de inversión hacia activos seguros y la mayor reducción observada en las tenencias de activos de economías emergentes. Al inicio de la crisis, el peso se depreció con fuerza en consonancia con las monedas de otras economías emergentes. Las reservas siguen siendo considerables y cubren más del doble de las necesidades anuales brutas de financiamiento externo de México, incluida la deuda externa a corto plazo.

Se ha adoptado una amplia gama de medidas de política fiscal, financiera y monetaria

Las políticas se han dirigido, con buen criterio, a reducir los daños económicos y sociales a largo plazo. Además de un mayor gasto en salud, las principales medidas fiscales incluyen adelantos en los pagos de pensiones sociales y de invalidez y que el instituto de crédito para la vivienda pública asuma la deuda de los trabajadores durante tres meses. Entre otras medidas, el Gobierno también anunció la concesión de préstamos adicionales a pequeñas empresas que no hayan despedido a trabajadores ni hayan reducido sus salarios desde el brote  (0.1% del PIB), así como liquidez adicional por parte de los bancos de desarrollo locales (0.2% del PIB). También se establecieron líneas de créditos para el sector informal (0.1% del PIB), que representa el 55% del empleo en México. Estas medidas fiscales, cuyo tamaño es menor que en la mayoría de los países de la OCDE, van en la dirección correcta.

La tasa de interés de la política monetaria se ha reducido en 175 puntos, hasta el 5.5%. El Banco Central también ha anunciado medidas adicionales para fortalecer un funcionamiento adecuado de los mercados financieros, reforzar el crédito y aportar liquidez tanto en moneda extranjera como local al sistema bancario.

La economía sufrirá una fuerte recesión

México se verá muy afectado por la pandemia, dado que cuenta con una economía muy abierta, con una gran exposición al comercio, el turismo, las cadenas de suministro mundiales, los precios del petróleo y el envío de remesas.

La tasa de desempleo alcanzaría máximos históricos, superiores al 6%, durante el año 2020 y posteriormente disminuiría con lentitud. Se espera que la informalidad aumente de forma significativa. Según el escenario de impacto único, la recuperación del PIB sería más sólida en 2021. En ambos escenarios, la caída del PIB nominal, la depreciación del peso y la reducción de los ingresos harán que la medida oficial de la deuda pública supere el 55% del PIB.

Hay margen para más medidas fiscales y monetarias

Las respuestas fiscales y monetarias han adecuadamente proporcionado apoyo para contener los daños económicos a largo plazo. Sin embargo, dada la magnitud de la recesión, estaría justificado poner en marcha nuevas medidas. En el plano fiscal, la reciente prudencia fiscal concede cierto margen para la adopción de medidas adicionales, que podrían consistir en transferencias monetarias a trabajadores tanto del sector informal y como formal que hayan perdido su empleo o sufrido pérdidas importantes de ingresos, y en reforzar el programa de seguro de desempleo.

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