Modernización laboral y subcontratación en México

Por Elias Micha

Te recomendamos leerlo porque este texto hace un recuento de los hechos favorables, que acontecieron en 2019, para la economía del país y del mundo del trabajo en México, además, puntualiza los retos que tendrán las autoridades laborales y los legisladores en el año 2020 para coadyuvar a que existan condiciones de crecimiento y desarrollo en el país.

Un dato: En diciembre de 2019 se dictaminó una iniciativa en comisiones del Senado que pretende prohibir casi cualquier tipo de subcontratación. Esto atenta contra las tendencias naturales del trabajo, pues niega el camino que se inició con el T-MEC y con los compromisos con la OIT.

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En 2019, el panorama laboral en México vivió numerosos cambios. Durante la nueva administración federal se impulsaron dos aumentos salariales sustantivos, que, sumados, alcanzan el 30%, y una reforma a la Ley Federal del Trabajo en la que se fortalecieron los derechos laborales y se estableció con más rigor la democratización sindical, así como sus mecanismos. También se llegó a un acuerdo con América del Norte y se espera la pronta ratificación del T-MEC. Sin embargo, todo lo anterior constituye sólo un punto de partida hacia la modernización de las estructuras laborales nacionales. Dadas las reiteradas declaraciones de las autoridades laborales, hace falta que la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) haga cumplir efectivamente la LFT y que los legisladores adecúen la normatividad del trabajo a la realidad global, que, afortunadamente, está llegando a nuestro país. Por esto, resulta indispensable que se flexibilice el régimen de subcontratación profesional y responsable, en favor de la productividad y, sobre todo, de los trabajadores.

Según la Declaración del centenario de la Organización Internacional del Trabajo, que nuestro país suscribió prudentemente, el futuro del trabajo atravesará modificaciones sustantivas en los siguientes años, determinadas por los cambios tecnológicos, por los procesos demográficos y por el cambio climático. Ante este horizonte, la OIT recomendó que los países que la integran redoblen sus esfuerzos para darle a sus trabajadores competencias especializadas, para atraer industrias que utilicen altamente la tecnología y para expandir los alcances de sus sistemas de seguridad social. Si desea proteger a su población, tales son las directrices que México tendrá que considerar al planear su futuro del trabajo.

En este sentido, debe celebrarse que Canadá, Estados Unidos y México hayan llegado a una resolución definitiva para la aprobación del T-MEC. Pocos analistas han hecho énfasis en que este acuerdo no es exclusivamente comercial, ya que incluye consideraciones laborales y ecológicas, cuyos términos fueron parte medular de las negociaciones tripartitas. Es posible que América del Norte, además de afirmarse como uno de los bloques comerciales más importantes del mundo, vaya a estrechar sus lazos con miras a una integración más general (laboral y medioambiental) en que las condiciones de trabajo sean similares en las tres naciones, de la misma manera en que hoy se intercambian con libertad productos.

Por estos motivos, las autoridades del trabajo mexicanas, como la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y la Unidad de Trabajo Digno, han declarado que están instrumentando un sistema de supervisión eficiente, que permita que los trabajadores gocen plenamente de sus derechos. No obstante, queda mucho trecho por recorrer: todavía en diciembre de este año se dictaminó una iniciativa en comisiones del Senado de la República que pretende prohibir casi cualquier tipo de subcontratación. Esto atenta contra las tendencias naturales del trabajo, pues niega el camino que se inició con el T-MEC y con los compromisos con la OIT.

Los legisladores tendrán que comprender que la modernización del trabajo va de la mano con la subcontratación, pues esta última es un régimen que ha probado fortalecer la seguridad social, la productividad y la formalidad laboral. El 2020 tendrá que continuar con las directrices históricas que 2019 impuso. Ni los intereses particulares ni las consideraciones políticas pueden dictar la agenda del año próximo. Tendremos que encarar el futuro laboral con flexibilidad y creatividad, siempre viendo por los trabajadores.

*El doctor Elias Micha es Director General de TallentiaMX.

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