Estructura laboral en juego: parlamento abierto de subcontratación

Te recomendamos leerlo porque analiza el impacto que tendría una regulación restrictiva de la subcontratación, cuyas afectaciones alcanzarían tanto al personal que se encuentra contratado bajo este esquema laboral, como a la estructura laboral completa del país y a su desarrollo económico.

Un dato: Canadá y Estados Unidos, nuestros socios comerciales de América del Norte, recurren a la subcontratación intensivamente.

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Tanto en la vida individual de las personas como en el desarrollo colectivo de los países, los grandes cambios no acontecen en momentos espectaculares, sino que ocurren de manera insensible, en el trabajo cotidiano, con decisiones en apariencia pequeñas, cuyas repercusiones son extremadamente profundas. Tal es el caso del parlamento abierto acerca de la subcontratación, donde se juega el diseño a largo plazo de la estructura laboral mexicana y el empleo de cuando menos ocho millones de connacionales.

Efectivamente, es mucho lo que está en riesgo. Como ya se dijo, más de ocho millones de personas en nuestro país encuentran su fuente de ingresos bajo algún modelo de tercerización. Una buena proporción de estos trabajadores son jóvenes, mujeres, madres solteras, adultos mayores y personas con capacidades diferentes, es decir, sectores altamente vulnerables, con los que tenemos una deuda histórica en materia laboral.

Este esquema ofrece otras ventajas: hace que crezcan los empleos formales, detona la productividad, ofrece capacitación para sus empleados, estimula el buen funcionamiento de las pymes y contribuye a solucionar la crisis de creación de trabajos.

Quienes pretenden modificar la Ley Federal del Trabajo vigente aducen que en la subcontratación existen abusos fiscales y laborales. Olvidan, por un lado, que estas malas prácticas están presentes con mucha mayor frecuencia en regímenes ordinarios de trabajo. También ignoran que el Ejecutivo Federal ha implementado numerosas políticas públicas para revertir esta situación, entre las que sobresalen la reforma de gran calado del primero de mayo a la LFT, la Miscelánea Fiscal 2020, la firma del T-MEC, la creación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (todavía en proceso) y, sobre todo, la instrumentación de un sistema interinstitucional para hacer cumplir la ley, en el que participan conjuntamente la STPS, la UIF, el SAT, el IMSS y la Procuraduría Fiscal de la Federación.

Es indispensable considerar que el outsourcing es un modelo sumamente utilizado en el mundo, puesto que permite que las empresas se concentren en sus actividades principales, utilicen nuevas tecnologías, se sumen a procesos de producción internacional, reduzcan costos innecesarios y consigan trabajadores plenamente capacitados. Canadá y Estados Unidos, nuestros socios comerciales de América del Norte, recurren a este modelo.

Está en juego el andamiaje laboral de México. Podemos tener una estructura del trabajo de vanguardia, que aproveche en favor de la sociedad los modelos del siglo XXI. Para ello, es fundamental no impulsar iniciativas punitivas o retrógradas. Acaso una buena medida sea la creación de un Registro Nacional de Empresas de Subcontratación, que beneficie a autoridades, trabajadores y empresas. El objetivo debe ser optimizar y robustecer la tercerización profesional.

*El doctor Elias Micha es Director General de TallentiaMX

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