El Congreso debe cerrar filas con el Ejecutivo federal para aprobar el T-MEC

Por Elías Micha

Te recomendamos leerlo porque analiza la necesaria sinergia que debe existir entre el Ejecutivo Federal y el Poder Legislativo en México para afianzar la ratificación del T-MEC, ya que a pesar de haberse firmado el tratado el pasado el 10 de diciembre, todavía falta el requisito formal de ratificación, el que puede descarrilarse por intereses políticos tanto en EUA, como en México.

Un dato: Pese a los esfuerzos nacionales, hay algunos actores de EU que han manifestado su inconformidad con respecto a la situación laboral mexicana. El Poder Legislativo, lejos de sumarse a la estrategia del Ejecutivo y de generar certidumbre para favorecer el T-MEC, parece estar trabajando en contra de los intereses nacionales.

Texto

El periodo de sesiones parlamentarias del Congreso de EU está a punto de terminar. Con cada día se reducen las posibilidades de que el T-MEC se ratifique este año. El Ejecutivo federal mexicano, consciente de que el nuevo tratado multiplicará significativamente los intercambios comerciales entre nuestro país y sus vecinos del norte, ha hecho todo cuanto está en sus manos para darle una salida a las inquietudes de EU, cuya agenda está principalmente determinada por las demandas de justicia laboral, mejora de los salarios y democratización sindical. Sin embargo, el Poder Legislativo mexicano, en vez de cerrar filas para afianzar un pacto comercial del que depende la economía nacional, ha concentrado sus fuerzas en discusiones políticas que, como la prohibi- ción de la subcontratación, generan incerti- dumbre en la región y obstaculizan la ya de por sí lejana consecución de un acuerdo próximo.

El 1 de mayo se aprobó en México una reforma laboral de gran calado, que tenía por fin la protección de los trabajadores y, junto con ella, el cumplimiento de los tratados internacionales asumidos por nuestro país con la firma del T-MEC, entre ellos el cambio de normatividad, la instrumentación de un Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, el aumento del salario mínimo y la creación de una plantilla de verificadores de la democratización sindical.

Además, en septiembre, el presidente López Obrador envió una carta al congresista estadounidense Richard Neal, titular del Comité de Medios y Arbitrios, en la que se comprometió a hacer cumplir sin modificaciones la LFT vigente. El 19 de junio de este año, el Congreso de la Unión terminó de aprobar el dictamen que corroboraba el T-MEC. Nuestro país fue el primero en ratificar el tratado.

Ante los intentos del gobierno de EU por hacer inspecciones laborales en nuestro país, Jesús Seade, subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, propuso la creación de paneles internacionales tripartitos de solución de controversias. Por otra parte, la SRE ha colaborado de cerca para estrechar los lazos con EU, y ha trabajado de manera conjunta en ámbitos tan importantes como la resolución de asuntos de seguridad.

Pese a los esfuerzos nacionales, hay algunos actores de EU que han manifestado su inconformidad con respecto a la situación laboral mexicana. El Poder Legislativo, lejos de sumarse a la estrategia del Ejecutivo y de generar certidumbre para favorecer el T-MEC, parece estar trabajando en contra de los intereses nacionales. Fuera de la profunda y loable reforma laboral mencionada y de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, el Poder Legislativo ha amenazado con modificar de nuevo las leyes laborales mexicanas que sirvieron como base para la firma del T-MEC y ha intentado prohibir la subcontratación, un régimen ampliamente difundido en nuestros socios comerciales norteamericanos. De esta forma se pone en entredicho la viabilidad de un próximo acuerdo comercial y se lastima la estabilidad económica del pueblo mexicano.

Debe destacarse el reciente dictamen de las Comisiones Unidas de Trabajo y Previsión Social y de Estudios Legislativos, segunda en el Senado, que pretendía prohibir el régimen de subcontratación. Acciones como ésta se sustentan en consideraciones políticas, resultan inoportunas y desvían los esfuerzos del Ejecutivo para la ratificación del T-MEC, pues atentan contra la tendencia laboral de Norteamérica (Canadá y EU son dos de los países que recurren de manera más intensiva al outsourcing responsable) y ponen en riesgo un régimen de trabajo que ha sido de vital importancia para las industrias del norte del país (como la electrónica o el sector aeroespacial), en las que colaboramos estrechamente con EU.

El contexto estadounidense no es más prometedor, pues al proceso de impeachment de Donald Trump, se suma la presencia de actores como Richard Trumka, líder sindical estadounidense y presidente de la AFL-CIO, quien ha sido uno de los actores que más reparos ha puesto a las condiciones actuales del T-MEC. Ha declarado en diversas ocasiones que falta fortalecer los estándares laborales y ha manifestado en sus negociaciones con los congresistas de Estados Unidos que todavía quedan algunos puntos pendientes, sobre todo en materia laboral.

El Congreso de la Unión debería concentrarse para satisfacer las necesidades laborales nacionales y de Norteamérica, y no meterse ahora en discusiones bizantinas que, además de poner en riesgo una negociación, van en contra de las corrientes de trabajo global y atentan contra el programa que México suscribió con la Organización Internacional del Trabajo y su reciente Declaración del Centenario.

Es perentorio que por ahora el Poder Legislativo se concentre en impulsar la ratificación del T-MEC, y que no desvíe la atención con actividades legislativas que mandan una muy mala señal, pues contradicen los pactos tripartitos a los que nuestro país se sumó y atentan contra las conquistas económicas, comerciales y laborales que el Ejecutivo federal está defendiendo. Deben dejarse de lado de iniciativas irrelevantes y contraproducentes. No hacerlo es obrar contra los intereses de la nación, pues nuestra economía y el futuro laboral dependen sin lugar a dudas de que América del Norte se logre consolidar como uno de los bloques comerciales más importantes del mundo.

Fuente: Dr. Elias Micha / El Economista.

*El autor es director general de TallentiaMX.

Deja un comentario