Subcontratación puede democratizar pensiones

Uno de los problemas más apremiantes que afronta el mundo entero es el de las pensiones de retiro. En muchos países de Europa Occidental —cuyos índices de trabajo formal son muy altos— las pirámides demográficas apuntan a que en el futuro próximo la fuerza laboral no podrá costear las pensiones de quienes ya se han jubilado. A comienzos de este año, vimos enormes movilizaciones sociales en Chile… Una de sus principales demandas era eliminar el sistema de Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) y sustituirlo por otro modelo de ahorro que consiga garantizar la seguridad social.

En México, esta situación es extremadamente grave. En 1997 hubo cambios a la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) orientados a que los recursos para el retiro se generen del ahorro de cada trabajador, lo cual, aunque resultaba teóricamente positivo para las finanzas públicas, ha contribuido a generar una crisis muy profunda donde la gran mayoría de los mexicanos no se pensiona durante su vejez y donde el monto de las pensiones es muy bajo.

De acuerdo con el destacado economista Santiago Levy, solamente 3 de cada 10 empleados que cotizan ante el Seguro Social se pensionarán; la gran mayoría carecerá no sólo de un ingreso, sino también de servicios de salud, en una edad, sobra decirlo, de extrema vulnerabilidad. Por otra parte, nada más 20 millones de trabajadores cotizan ante el IMSS cuando hay 50 millones de mexicanos que podrían —y deberían— hacerlo.

Recientemente, el Ejecutivo Federal anunció que presentará una iniciativa para hacer una reforma al sistema actual de pensiones. Se busca, por un lado, reducir el número de semanas de cotización, así como las comisiones que cobran las Afores, y, por otro, incrementar las aportaciones, el monto de las pensiones y el número de trabajadores con pensión garantizada.

Sin embargo, aunque estas modificaciones parecen ser positivas, deben ser analizadas con mayor detalle. Para empezar, esta reforma beneficiaría únicamente al 24% de la Población Económicamente Activa (PEA), una mínima proporción de quienes trabajan en nuestro país. Complementariamente, de acuerdo con el citado Santiago Levy, la reforma podría resultar más perjudicial que beneficiosa, pues al aumentar el costo de contratación formal en casi 9% incentiva la informalidad. Muchos trabajadores laboran de manera intermitente entre la formalidad y la informalidad, sin conseguir jamás las horas ni los montos necesarios para un retiro digno.

Para TallentiaMX es muy importante reiterar que la subcontratación responsable crea puestos de trabajo formales, con lo cual se incentiva un sistema de seguridad social más democrático, más incluyente. Actualmente, por ejemplo, la tercerización representa más del 34% de los empleos registrados ante el IMSS. En esta edición de nuestro boletín semanal te ofrecemos un análisis de fondo de los puntos a favor y en contra de la reforma al sistema actual de pensiones. Tenemos que hacer un estudio profundo del problema de la seguridad social y del empleo en nuestro país para crear soluciones integrales que aseguren que todos los mexicanos tendrán una vejez digna.

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