Subcontratación: hacia la equidad de género

La situación laboral a la que el coronavirus ha empujado a México es verdaderamente preocupante. Los nuevos datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) corroboran las proyecciones que reiteradamente hizo TallentiaMX: en el primer semestre de 2020 se perdieron casi un millón de empleos formales, sin contar todos los trabajadores informales y los dueños de micro, pequeñas y medianas empresas que dejaron de recibir ingresos. Sin embargo, como parte de esta problemática, las mujeres han sido, una vez más, un grupo especialmente abatido. Con ello, obviando el grave retroceso laboral, se acentúan las desigualdades de género que han desgarrado a nuestra sociedad durante años, por lo que se dificulta el combate a la violencia de género.

Como lo recordaron todas las mujeres que valiente e históricamente suspendieron sus actividades y salieron a marchar el pasado 8 de marzo, este problema lleva mucho tiempo. En 2019, por citar un ejemplo, la brecha salarial promedio en los países de la OCDE fue de 13.2%. En México alcanzó el 18.8%. Que los hombres en nuestro país ganen casi el 20% más que las mujeres no solamente obedece a que, a trabajos iguales o equivalentes, los hombres perciben un mejor salario, sino a que los puestos mejor remunerados son, prácticamente en su totalidad, desempeñados por hombres, mientras que las mujeres ocupan los pretiles con ingresos más bajos en el IMSS.

En el ámbito nacional, la información de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es contundente. La tasa de participación laboral femenina en mayo fue de 35.3%, al tiempo que la masculina fue de 61.1%. Por otro lado, la población no económicamente activa disponible para trabajar, es decir, personas que no están laborando pero que podrían hacerlo, fue de casi 11 millones para las mujeres y de 8.5 millones para los hombres. Asimismo, un millón de mujeres se incorporaron a la informalidad, cuando la cifra en hombres fue de 900 mil personas.

Los datos anteriores exponen que las mujeres están trabajando menos y que están consiguiendo empleos informales, esto es, precarizados y sin seguridad social. Sin equidad laboral no es posible equilibrar la disparidad de género, menos a causa de que muchas de estas mujeres desempleadas o precarizadas están forzadas a vivir y depender de quienes ejercen sobre ellas violencia y abusos de toda índole.

El panorama, incluso siendo tan desolador, puede volverse todavía peor. Por este motivo, el Gobierno, las empresas y la sociedad tenemos que unir esfuerzos para garantizar la igualdad de condiciones de trabajo. TallentiaMX ha enfatizado que la subcontratación responsable y profesional es capaz de contribuir a ello.

Cabe recordar que 4 de cada 10 personas tercerizadas son mujeres, dentro de las cuales hay más de un millón de madres solteras. Esto obedece entre otras cosas a que la subcontratación está vinculada con esquemas como la capacitación remota, el empleo a tiempo parcial y el trabajo a distancia, que permiten dar a sectores vulnerables e históricamente soslayados la flexibilidad que requieren, las oportunidades que merecen y los derechos que les corresponden.

Según un estudio del COLMEX, la subcontratación ha ayudado a que en ciertos sectores la informalidad se reduzca de un 33% a un 22%; de acuerdo con estimaciones de TallentiaMX que están fundamentadas en los datos del IMSS, de 2013 a 2018 un tercio de los empleos formales creados fueron subcontratados. De ese modo se combate la precariedad y se avanza hacia el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres.

Por todo lo anterior, hacemos un llamado para que en esta difícil etapa que ahora atravesamos pongamos la agenda de la equidad en primer plano, así como para que impulsemos y utilicemos la subcontratación como un esquema que puede contribuir de manera sustantiva a asegurar que las mujeres tendrán las mismas oportunidades y derechos que los hombres.

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