Reacción económica y fiscal de México ante coronavirus

El coronavirus es el reto más grande al que se ha enfrentado la humanidad en muchos años, tal vez sólo equiparable al calentamiento global. Se prevé que viviremos la peor crisis desde la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado. En TallentiaMX, estamos conscientes de que la única manera de hacer un seguimiento adecuado del panorama laboral en México es realizando un análisis que nos permita comprender cómo fue nuestra respuesta económica y fiscal ante la pandemia, ya que de ella depende por entero el futuro del país.

De entrada, debe señalarse que, grosso modo, las naciones más desarrolladas han sido las que han invertido un mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB) para revertir los efectos del coronavirus. Japón, Luxemburgo y Bélgica han destinado respectivamente 21%, 20% y 19% de su PIB para hacer frente al COVID-19. Al hablar de gasto fiscal dentro de este contexto, en los países ricos se utilizó en promedio 6.7% del PIB; en América Latina, 2.4%; mientras que el promedio global fue de 3.7%.

De acuerdo con información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), México es el cuarto país de la región que menos dinero invirtió para atender la pandemia, estimado en un 1.1% de su PIB. No obstante, las medidas fiscales diseñadas específicamente para combatir el coronavirus tienen un monto que asciende a 158 mil millones de pesos, es decir, 0.7% del PIB, y se concentran en el fortalecimiento de los apoyos sociales y del gasto en salud. Así, según las optimistas actualizaciones de sus proyecciones de crecimiento para América Latina y el Caribe publicadas en julio de 2020 por la CEPAL, se espera una caída del PIB de 9% en 2020 y una tasa de pobreza de 49.5%.

El Ejecutivo Federal implementó distintos planes de respuesta ante el coronavirus. Asignó hasta 4500 millones de pesos de presupuesto extraordinario para que la Secretaría de la Defensa Nacional y la de Marina reforzarán el plan DN-III, diseñado para atender emergencias nacionales. El INSABI autorizó 4500 millones de pesos para la compra de dispositivos médicos, equipos de salud y medicamentos. Sin embargo, no se han implementado con suficiente intensidad otras medidas fiscales como el diferimiento de pago de impuestos, descuentos en impuestos sobre nómina e impuestos prediales ni reducción de impuestos especiales como propiedad vehicular. Tampoco hubo seguros temporales de desempleo, que constituyen una de las principales ayudas en otros países, puesto que el distanciamiento social dejó a millones de personas sin trabajo.

Muchos otros países comenzaron a implementar medidas contracíclicas desde marzo o abril de este año, cosa que México aún no ha hecho. Todos esperamos que, cuando menos, se mantenga la pequeña recuperación sanitaria, económica y laboral que ha comenzado. Sin embargo, dado que puede haber un rebrote de coronavirus, es difícil estimar si ya tocamos fondo en la crisis y si estamos a tiempo de ajustar el camino y corregir los errores que hemos cometido.

Por todo lo anterior, en esta entrega de su boletín semanal, TallentiaMX trae para sus lectores un análisis acerca de cómo fue la reacción económica y fiscal que tuvimos ante la pandemia. Nuestro propósito es evaluar qué se hizo y qué no se hizo, así como cuáles van a ser las consecuencias positivas y negativas de ello. De ese modo, con información oportuna, podemos tomar cartas en el asunto y seguir contribuyendo a salir adelante de esta crisis.

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