Ley Federal del Trabajo de vanguardia: debe hacerse cumplir

En 2019, México atravesó muchos cambios en materia laboral. El eje de la agenda federal del trabajo fue y seguirá siendo el fortalecimiento de los derechos de los trabajadores, principalmente a partir de dos acciones concretas: el aumento del salario mínimo y la instrumentación de un sistema de vigilancia moderno y coordinado, que sea la herramienta a través de la cual la autoridad inspeccione y fiscalice el cumplimiento cabal de las leyes laborales vigentes y de los acuerdos internacionales.

El panorama internacional estuvo determinado por dos hechos. El 30 de noviembre de 2018, las tres naciones de América del Norte firmaron el T-MEC, un acuerdo comercial con consideraciones laborales y ecológicas del que depende la economía na- cional y que permitirá que nuestro país aumente las exportaciones a Estados Unidos en un 3.8%, convirtiéndose en el primer socio comercial de su vecino del norte. Entre los términos pactados por la región, sobresale la implementación de la democracia sindical y de la justicia laboral. Así, con el fin de proteger a la clase trabajadora y de satisfacer dichos compromisos internacionales, el 1° de mayo entró en vigor una reforma de gran calado a la Ley Federal del Trabajo. Adicionalmente, en el Protocolo Modificatorio del T-MEC, suscrito el pasado 10 de diciembre, se estableció que serán creados paneles tripartitos para la resolución de conflictos laborales que involucren al tratado citado, y como parte del proceso interno para la implementación de la ley en Estados Unidos aprobada por el Comité de Medios y Arbitrios el 17 de diciembre, habrá cinco agregados estadounidenses que coadyuvarán con las autoridades mexicanas para la implementación de la reforma laboral mexicana.

Nuestro gobierno suscribió la Declaración del Centenario de la Organización Mundial del Trabajo, con lo cual pretende modernizar constructivamente la realidad laboral de México, fortalecer las competencias especializadas y el uso de nuevas tecnologías, todo esto en favor de la clase trabajadora.

A su vez, dos eventos sintetizan la agenda laboral nacional. El pasado lunes 16 de diciembre, se anunció que el salario mínimo aumentaría el 20%, esto es, de 102 a 123 pesos al día, y un 5% en la Zona Libre de la Frontera Norte. Cabe señalar que se trata del segundo incremento de la presente administración. Ambos aumentos salariales, al sumarse, llegan a más del 30%, y, en la Zona de la Frontera Norte, a más del 100%, lo cual constituye un hecho sin precedentes en la historia laboral reciente. A esto se le añade que en reiteradas ocasiones Luisa María Alcalde, secretaria de STPS, y Ale- jandro Salafranca, titular de la Unidad de Trabajo Digno, han sostenido que es indispensable instrumentar junto con la SHCP, el IMSS y la Unidad de Inteligencia Financiera un sistema de vigilancia moderno y efectivo, que garantice que se aplique la legislación vigente.

En materia de subcontratación, destaca que, de acuerdo con el Paquete Económico 2020, será necesario que ahora las empresas que contraten servicios de subcontratación retengan y enteren 6% del 16% del IVA. Por otro lado, resulta significativa y preocupante la iniciativa dictaminada en noviembre por comisiones en el Senado de la República que pretende acabar con casi cualquier tipo de subcontratación. Esta iniciativa contraviene el curso de integración laboral cuyo primer paso es el T-MEC (en EU y Canadá el outsourcing se utiliza intensivamente), atenta contra las bases del futuro del trabajo señalados por la OIT, obra contra la clase trabajadora (cuyos salarios, capacitación, condiciones y formalidad son en muchas ocasiones mejores en la subcontratación que en los regímenes ordinarios) y contradice los esfuerzos que está realizando el Ejecutivo Federal.

De esta suerte, es evidente que la agenda laboral estuvo basada en la mejora de las condiciones de trabajo, la inspección estricta por la autoridad nacional y el incremento de los salarios. Sin embargo, ante el Parlamento Abierto en torno a las posibles modificaciones que el régimen de subcontratación sufrirá el próximo año, debemos ser consistentes con la directriz de modernización positiva y flexibilización profesional que tantos esfuerzos ha costado a autoridades, patrones y trabajadores. En 2020, lejos de atentar contra los intereses nacionales, se tendrá que robustecer la sub- contratación responsable y, con ésta, la seguridad social, la formalidad y el bienestar.

Deja un comentario