La ratificación del T-MEC y la administración responsable en subcontratación están unidas contra los principales retos de México

El 1 de mayo de este año se aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo impulsada por el Gobierno Federal. Las modificaciones están orientadas a mejorar la democracia sindical, la equidad salarial y la justicia laboral, y son el resultado tanto de los intereses sociales del actual presidente mexicano como de las negociaciones entre Estados Unidos, Canadá y México, que con la firma del T-MEC buscan actualizar las relaciones comerciales entre América del Norte y afianzarse como uno de bloques económicos más sólidos del mundo.

El 19 de junio, la Cámara de Senadores mexicana aprobó el T-MEC. Con el propósito de apresurar su ratificación, la Cámara de Representantes envió una Delegación del Congreso encabezada por el Richard Neal, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, cuyo fin era evaluar la implementación de la reforma laboral. El presidente Andrés Manuel López Obrador, consciente de la importancia de fortalecer y renovar las relaciones comerciales con los países del norte, adoptar nuevas tecnologías, atraer inversión extranjera y redistribuir la riqueza en favor de los trabajadores, envió el pasado 14 de octubre una carta al congresista Richard Neal en la que se comprometió a aplicar de manera efectiva las leyes laborales mencionadas.

Dentro de las pláticas que sostuvieron los gobiernos de los tres países norteamericanos, ningún congresista estadounidense expresó su deseo de prohibir la subcontratación en México. Por un lado, Estados Unidos es la nación que más utiliza este esquema laboral. Simultáneamente, este sistema forma parte importante de los intercambios económicos entre nuestro país y su vecino del norte. Por último, la subcontratación responsable está orientada en la misma dirección que el T-MEC: fortalecer y flexibilizar las relaciones comerciales, reducir gastos innecesarios, llevar a los negocios nuevas tecnologías, satisfacer con costos accesibles las necesidades especializadas de las empresas y generar condiciones de trabajo digno.

Es ésta la causa de que en México más de 8 millones de personas laboren bajo algún tipo de subcontratación y de que más del 30% de las pequeñas y medianas empresas recurran a este esquema, que, bien implementado, puede reducir significativamente los índices de informalidad laboral, inseguridad social y precarización, así como incentivar el desarrollo económico y el cumplimiento cabal de las obligaciones laborales y fiscales.

Por esto, según el diagnóstico de TallentiaMX, es indispensable diferir cualquier nueva reforma a la Ley Federal del Trabajo. No hacerlo retardaría (o cancelaría) la aprobación del T-MEC a causa de que la ratificación depende de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y ésta no sólo ha manifestado su aprobación de las leyes laborales mexicanas, sino que ha supervisado su implementación. Finalmente, la ratificación del T-MEC y la implementación responsable de la subcontratación están unidas contra los principales retos de México y de América del Norte. Por ello, más que reformas punitivas que criminalicen la subcontratación, debe pensarse en la mejora de la administración responsable del talento humano.

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