Dos responsabilidades: precaución sanitaria y reactivación laboral

De acuerdo con las medidas establecidas por el Consejo de Salubridad General, a partir del pasado lunes 18 de mayo dio comienzo una nueva etapa en el manejo epidémico del coronavirus en México: la reactivación de algunos sectores económicos y de zonas geográficas sin contagios de COVID-19 registrados hacia una nueva normalidad. Con el objetivo de estabilizar las actividades económicas y sociales, se relajarán las medidas de distanciamiento por medio de una reapertura gradual y teóricamente controlada de labores, llevada a cabo con un sistema dinámico de “vigilancia por semáforos”, que, a grandes rasgos, registra los contagios por municipios y con base en ello determina el grado de aplicación de las normas de distanciamiento.

No obstante, en materia de salud pública, el panorama resulta, cuando menos, incierto. Por un lado, todavía no se sabe si los pacientes que ya tuvieron coronavirus generan inmunidad ante la enfermedad. Por otro, incluso suponiendo que en México exista un subregistro en el número de casos, el porcentaje de contagiados es demasiado bajo como para pensar que pronto será posible generar inmunidad de rebaño (en Madrid o Nueva York apenas el 6% de la población ha tenido coronavirus).

 Lo anterior se ve agravado por una circunstancia extremadamente perniciosa: el ínfimo número de pruebas de COVID-19 que se han realizado en nuestro territorio. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con expertos en epidemiología como el doctor Malaquías López Cervantes, jefe del Departamento de Salud Pública de la UNAM e integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia para el Coronavirus, es absolutamente indispensable hacer pruebas de coronavirus para poder saber cuáles son las dimensiones y las zonas de contagios, e incluso para realizar diagnósticos estratégicos en centros de trabajo y escuelas. Sin embargo, México efectúa únicamente 0.6 pruebas PCR por cada mil habitantes, el índice más bajo de todos los países de la OCDE. Las autoridades no tienen contemplado implementar un sistema masivo de pruebas diagnósticas.

En estas circunstancias, el panorama económico y laboral es igualmente complicado. De acuerdo con el doctor Santiago Levy, el segundo trimestre de 2020 será catastrófico para México en lo que se refiere a la caída del PIB y a la pérdida de empleos, de tal suerte que estamos obligados a diseñar un plan de recuperación para la segunda mitad del año y comienzos de 2021. Ello, señala el experto en materia económica, depende de la efectividad con que se combata el virus, de las medidas contracíclicas que se tomen y de la recuperación en general de América del Norte.

TallentiaMX, como asociación de empresas de subcontratación, hace hincapié en el hecho de que la tercerización también será un modelo que necesariamente acompañará la reactivación hacia la nueva normalidad. Durante los meses pasados, gracias a este esquema ha sido posible gestionar algunos de los empleos emergentes, ofrecer créditos a la nómina, así como instrumentar eficientemente soluciones como el trabajo a distancia, el empleo a tiempo parcial y la capacitación remota, las cuales han permitido aminorar significativamente el aumento del desempleo.

En los meses que siguen, todas las empresas tendrán que adoptar medidas como las anteriormente señaladas y habrá que unir esfuerzos para incentivar el empleo formal, dinamizar y profesionalizar con velocidad muchas labores por medio de flexibilidad y capacitación, fortalecer los lazos productivos con América del Norte y volver a realizar contrataciones de manera legal y expedita. La subcontratación habrá de servir a esto puesto que las empresas de este sector poseen los conocimientos y la infraestructura que se requieren para llevarlas a cabo. Por eso, la subcontratación es una herramienta imprescindible en la reanudación de actividades. Complementariamente, cualquier trabajo tendrá que desempeñarse siguiendo puntualmente las medidas sanitarias que se requieran, esto es, de manera comprometida con las personas.

En este boletín, encontrarás información oportuna acerca de las dos caras de la denominada nueva normalidad: las políticas de precaución sanitaria y las estrategias para la reactivación laboral. Una vez más, TallentiaMX hace el recordatorio de que sin subcontratación profesional será prácticamente imposible salir adelante. Es momento de unir esfuerzos para que algún día la nueva normalidad pueda ser, nuevamente, una normalidad a secas.

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