Coronavirus: desempleo y pobreza

A lo largo del mes pasado, TallentiaMX estimó que, en nuestro país, dada la emergencia sanitaria, se perderían alrededor de 600 mil empleos formales en abril. Desafortunadamente, nuestras predicciones resultaron atinadas. Según las cifras oficiales que ha dado a conocer el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el mes citado se perdieron 555,247 empleos formales, una cifra muy grande, pero que, como lo hemos señalado previamente, no contempla los empleos perdidos en el sector informal ni tampoco los trabajos de las empresas familiares, los pequeños negocios y las microempresas que al suspender su operación dejaron de recibir ingresos.

El Centro de Estudios Espinosa Yglesias hizo un promedio de las proyecciones de las instituciones financieras más importantes del mundo para el PIB del 2020 en México, y descubrió que la estimación promedio se registra en una contracción de 5%, lo cual se traduciría, cuando menos, en una caída del ingreso per cápita del 6.1%. Citibanamex prevé un PIB de -9%, mientras que JP Morgan lo calcula en -7%. A lo anterior debe añadirse que, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), este año entre 6.1 y 10.7 millones de mexicanos caerán en pobreza extrema por los efectos del COVID-19.

Según el diagnóstico de TallentiaMX, la crisis laboral obedece a tres motivos:

I. La suspensión parcial o total de actividades productivas a las que en todo el mundo obliga el distanciamiento social, la única práctica verdaderamente efectiva contra el coronavirus.
II. La falta de medidas oportunas por parte de las autoridades. Expertos en materia económica y laboral aseguran que deben realizarse diferimientos fiscales, seguros temporales de desempleo, apoyos a la nómina y a trabajadores informales, reasignación presupuestal de gran calado y adquisición de deuda pública, entre muchas otras acciones similares. Sin embargo, el sector público no ha tomado medidas sustantivas que ayuden a aminorar los efectos de la crisis, con lo cual, además del desempleo, se ha desincentivado la inversión y se ha provocado una muy dañina ruptura parcial con algunos actores importantes del sector privado.
III. La fragilidad de la estructura laboral mexicana. TallentiaMX ha insistido en que por medio de modelos como el empleo a tiempo parcial, el trabajo a distancia, la capacitación remota y, sobre todo, la subcontratación (que en muchos casos incluye a los anteriores) es posible incentivar la formalidad, llegar a acuerdos laborales ante la emergencia sanitaria, gestionar los empleos emergentes y, en síntesis, darle al empleo la flexibilidad que requiere en estos momentos para impulsar las actividades productivas y salvaguardar los derechos de los trabajadores.

Ante esta situación, la crisis económica y particularmente el desempleo se presentan como un laberinto del que toda la sociedad está luchando por salir. En esta edición de su boletín, TallentiaMX te ofrece un recopilado de noticias y análisis que explican las causas y las consecuencias de estos fenómenos y que proponen algunas alternativas. Desde la subcontratación, al poner a tu disposición información oportuna, seguimos trabajando para aminorar los efectos negativos de esta terrible contingencia.

Deja un comentario