Comienzan las controversias laborales por incumplimiento de T-MEC

Tras un accidentadísimo proceso legislativo y de negociaciones entre Canadá, Estados Unidos y México, el pasado 1 de julio entró en vigor el T-MEC. La importancia de este tratado no estriba solamente en que, con él, América del Norte se constituye como uno de los bloques comerciales más importantes del mundo, sino que también contiene importantes consideraciones ambientales y, sobre todo, laborales, que apuntan hacia una integración de las condiciones de trabajo en la región y que obligan a nuestro país a invertir miles de millones de pesos en hacer cambios de fondo en su estructura laboral.

En este marco, el 1 de mayo de 2019 se puso en marcha una Reforma Laboral de gran calado que tenía tres principales directrices:
a) renovar completo el sistema de justicia laboral,
b) democratizar los sindicatos y
c) crear el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.
Además, el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió en una carta dirigida al congresista Richard Neal a que México destinaría los recursos necesarios para implementar un plan de tres etapas con el objetivo de que en 2022 la Reforma Laboral y las condiciones del T-MEC se cumplan cabalmente.

Sin embargo, los cambios en materia laboral que exige el tratado comercial son muy profundos. Tenemos que erradicar vicios que han echado raíces en el corazón mismo de la sociedad mexicana. Simultáneamente, si de por sí nos enfrentábamos a un reto enorme, la pandemia de coronavirus hizo que el Consejo de Coordinación para la Implementación de la Reforma ampliara los plazos en que tienen que darse los avances laborales.

Uno de los primeros reveses en la aplicación del T-MEC es que Richard Trumka, presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), anunció el jueves 3 de septiembre que presentará quejas contra México por algunos casos en los que nuestro país no está siendo capaz de aplicar los acuerdos del tratado comercial. Por medio del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC planea suspender la entrada de productos nacionales a Estados Unidos.

El problema de lo anterior es que la abundancia de conflictos laborales puede hacer que el T-MEC se torne contraproducente para nuestro país. Las sanciones correspondientes obligarían a que México suspendiera exportaciones y pagara multas; además, desincentivarían la inversión porque generarían desconfianza por parte de capitales extranjeros.

Justamente por ello es necesario que busquemos alternativas que permitan incentivar el empleo formal, intensificar los vínculos con los socios comerciales de la región y erradicar los vicios que generan más precarización y falta de seguridad social. Por este motivo debemos impulsar la subcontratación responsable y profesional como una de las estrategias para generar el cambio en el mundo del trabajo que requerimos.

TallentiaMX ha decidido dedicar esta edición de su boletín a analizar la aplicación del T-MEC y a evaluar qué sucede con las posibles controversias que, en apariencia, no se van a hacer esperar. La agenda laboral, económica y social del país de los próximos años está atravesada transversalmente por el destino del acuerdo comercial de América del Norte.

Deja un comentario