2021 será un año cuesta arriba

Ha comenzado el 2021. Los índices económicos y laborales apuntan a que la supuesta recuperación económica se ralentizó, es decir, está perdiendo impulso. Si seguimos así, los mexicanos viviremos realmente un año cuesta arriba, en el que millones de personas permanecerán sin empleo y en el que miles de negocios se mantendrán cerrados.

De acuerdo con la información publicada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en enero sólo se registraron 47 mil 919 nuevos empleos formales. La cifra es más baja que los 75 mil empleos que había proyectado crear la administración encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para dicho mes. Es necesario tomar en cuenta que, debido a la pandemia de coronavirus y al manejo que se hizo de ella, en 2020 se perdieron 647,710 puestos de trabajo registrados ante el IMSS.

La meta gubernamental era recuperar para el cierre del mes de marzo los empleos perdidos durante los meses de confinamiento del 2020; sin embargo, para ello se tendrían que crear 700 mil empleos en los próximos dos meses. Esto parece imposible.

Distintos sectores reportaron variaciones negativas en el empleo formal: en la construcción se redujo 6%, en la industria extractiva decreció 5.4%, en el comercio disminuyó 2.4% y en el sector electrónico, 0.5%.

Tampoco podemos mostrarnos optimistas ante la información de la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), correspondiente al último trimestre de 2020.

En este lapso, la población económicamente activa se redujo en 1.7 millones de personas, pasando de 57.6 a 55.9 millones. En cuanto a la población ocupada se refiere, la contracción fue de 2.4 millones de personas con respecto al mismo periodo de 2019, principalmente por la reducción de 1.7 millones en la ocupación informal. Por desgracia, los trabajadores subordinados y remunerados disminuyeron en 1.4 millones. Lo que sí aumentó fue la subocupación, que pasó de 4.3 millones a 8.1 millones.

Según datos del INEGI, el empleo en los pequeños establecimientos fue el más golpeado. Durante el periodo señalado, en los micronegocios se registró una pérdida de 914 mil personas de la población ocupada, lo cual significa que, entre el cuarto trimestre de 2019 y la misma temporada de 2020, hubo una caída en la ocupación de 474 mil individuos.

Así como sucede en el empleo formal, el consumo se encuentra en una situación crítica. La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) registró una caída, en términos reales, de 11.3% en las ventas comparables durante enero, la contracción más grande desde junio de 2020.

Existen muchas causas detrás de la escasa recuperación económica y laboral. En primer término, debe señalarse la lentitud en los procesos de vacunación, que imposibilitan la reapertura efectiva y permanente de las actividades productivas. De acuerdo con la Universidad de Johns Hopkins, México ocupa el lugar 51 en cuanto a porcentaje de su población vacunada, pues hemos administrado sólo cerca de 730 mil dosis (la lista incluye diversos países y territorios). Hemos vacunado, aproximadamente, al 0.06% de nuestra población. De hecho, el porcentaje de gente vacunada es 6 veces más bajo que el del mundo entero, el cual ha vacunado a 0.37% de sus habitantes.

Además de las causas sanitarias, nuestro país ha venido desincentivando el empleo formal y alejando consistentemente la inversión, como sostuvo TallentiaMX en su boletín anterior. La cancelación de proyectos, la iniciativa en materia energética y los mensajes en contra del sector empresarial han generado un ambiente poco propicio para el desarrollo de las actividades económicas.

Las empresas y los inversionistas todavía ven con temor el panorama económico nacional. En otras palabras: tanto las circunstancias sanitarias como el horizonte político han provocado un ambiente de desconfianza y de pocas actividades, de tal suerte que la economía y el empleo se desarrollan con timidez.

En este marco, resultan muy dañinas la incertidumbre con respecto a qué sucederá con la subcontratación y, sobre todo, la posibilidad de que triunfe una reforma prohibicionista y criminalizadora. Un marco jurídico poco claro y adverso a la creación de puestos de trabajo necesariamente tiene un efecto negativo sobre el empleo formal y el crecimiento económico.

En este número de nuestro boletín, realizaremos un análisis de los indicadores más recientes del mundo laboral y económico, así como las causas que están detrás de la lentitud en la recuperación. Las autoridades tienen que garantizar un ambiente político, económico y sanitario que promueva el empleo y el desarrollo. Es eso o una crisis todavía peor y de más larga duración.

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