2020 el año de la pandemia y de la gran crisis

Sin duda alguna, el 2020 será recordado en la Historia como el año de la pandemia de coronavirus. Se estima que el 17 de noviembre de 2019 se dio en la ciudad de Wuhan, China, el primer caso de COVID-19 en el mundo. Según los registros oficiales de las autoridades de salud, tres meses después, el 27 de febrero de 2020, se da el primer caso de contagio en México. La vida no ha vuelto a ser la misma desde entonces.

Hemos atravesado una catástrofe sanitaria. De acuerdo con los registros de la Secretaría de Salud, hay más de un millón de casos confirmados de coronavirus y más de cien mil muertos a causa de dicha enfermedad. Pero las propias autoridades han confesado que, en realidad, las cifras son mucho más altas.

Sin embargo, dado que la única manera realmente eficiente que hemos tenido de combatir al virus es el distanciamiento social, la pandemia vino acompañada de una crisis global y de enormes dimensiones en materia económica y laboral.

Al cerrar el 2020, el Producto Interno Bruto de México cayó alrededor de 10% y se perdieron cerca de 1 millón de empleos formales. Miles de negocios cerraron sin poder siquiera solicitar un crédito y millones de personas se quedaron sin una fuente de ingresos y sin acceso a ningún tipo de seguridad social.

En esta materia, las medidas que tomaron las autoridades fueron nulas en comparación al problema. Si tomamos en cuenta programas sociales que ya existían, nuestro país destinó 1.1% de su PIB para atemperar la crisis; en cambio, si consideramos sólo las medidas fiscales diseñadas para atender específicamente el coronavirus, se utilizaron 158 mil millones de pesos, es decir, 0.7% del PIB, el cual se concentró en el fortalecimiento de los apoyos sociales y en gasto en salud, una cifra ínfima incluso en América Latina.

A lo largo de estos meses, TallentiaMX ha buscado comprender la difícil situación en que nos encontramos y proponer salidas que permitan aminorar el impacto de la pandemia sobre los empleos y las actividades productivas.

Fundamentándonos en estudios rigurosos, hemos insistido en que, utilizada con responsabilidad y profesionalismo, la subcontratación de personal contribuye a crear empleos formales, a ayudar a los sectores más vulnerables de la población, a instrumentar la reconversión productiva y la digitalización laboral que exige el distanciamiento social, a acelerar el crecimiento económico, a fortalecer cadenas productivas internacionales y a poder realizar contrataciones legales incluso en un contexto tan adverso como el que ahora enfrentamos.

En esta segunda entrega de nuestro anuario, te ofrecemos una selección de las noticias acerca de la pandemia, de su impacto sobre la economía y el empleo y de cómo el outsourcing legal puede contribuir a que este 2021 no sea de caída sino de recuperación.

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