Perspectivas del futuro del trabajo

Por Elena Achar

Futuro laboral: horizonte de retos y oportunidades

El universo laboral está atravesando una revolución. En apariencia, la incertidumbre nubla su porvenir. Sin embargo, con el fin de asegurar que las transformaciones venideras reditúen en favor del crecimiento económico, de la justicia social y, sobre todo, del bien de los trabajadores, resulta indispensable analizar cuáles son las perspectivas del futuro del trabajo, para que, con liderazgo, creatividad y colaboración, contribuyamos positivamente al bienestar generalizado y a la sostenibilidad del desarrollo.

La profunda y acelerada transformación del trabajo está principalmente determinada por cuatro motores de cambio (OIT, Declaración del Centenario) que están reconfigurando la manera de concebirlo y restructurando la forma en que la sociedad se organiza. Dichos cambios traen consigo retos y áreas de oportunidad que es preciso afrontar y aprovechar con el fin de adaptarnos estratégicamente a las exigencias de la realidad que día con día se imponen. Sin lugar a dudas, la adquisición de nuevas habilidades, competencias y destrezas es la base sobre la cual se fundamenta el tránsito hacia el futuro.

Cambios tecnológicos

En primer lugar, destaca el progreso tecnológico que, si bien ha permitido incrementar la productividad, crear nuevos empleos y estrechar las redes de conectividad a nivel global, también se traduce en un proceso de automatización y sustitución de las ocupaciones tradicionales que ha alterado sustantivamente el mercado laboral.

En este contexto, América Latina se enfrenta a un desafío singular. En el plano empresarial, no cuenta con las habilidades ni la infraestructura para encabezar la incorporación de nueva tecnología. En las condiciones actuales, la abundancia de pequeñas y medianas empresas supone también un problema, porque éstas no pueden diseñar ni implementar desarrollo tecnológico con la misma velocidad que su competencia. Por ello, será necesario mejorar las redes de organización del talento humano, para que incluso unidades económicas no muy grandes puedan ser más eficientes e incorporarse a la vanguardia tecnológica.

En los próximos años, la demanda laboral se concentrará en trabajadores con altos niveles de capacitación y se reducirá significativamente el número de trabajadores manuales. En este sentido, el programa piloto Hub global de atracción, desarrollo, retención y promoción del talento humano, que se llevará a cabo en Panamá, es un buen referente. 

El proyecto consistirá en implementar un modelo de alianza entre la iniciativa privada y el sector educativo a nivel superior para capacitar a los jóvenes en tecnologías emergentes y posteriormente vincularlos con instituciones líderes en tecnología, como Google, Microsoft y Facebook. Los estudiantes adquirirán conocimientos de computación en la nube, desarrollo de juegos y de aplicaciones, marketing digital, programación básica, análisis de datos, inteligencia artificial, internet de las cosas, entre muchas otras áreas similares.

En la región, los empleadores valorarán sobre todo las competencias digitales (desarrollo web, comunicación, marketing y publicidad digital, conocimiento de lenguajes y plataformas de última generación, diseño y arquitectura de redes, y destrezas relacionadas con tecnologías múltiples e industria 4.0) así como habilidades emergentes (adaptación cultural, inteligencia social y análisis transdiciplinario).

Se estima que, a escala global, entre 2018 y 2022, el 54% de los trabajadores requerirá una formación significativa en los ámbitos señalados (WEF, The Future of Jobs). Contrasta con esto que, según proyecciones de TallentiaMX, el 63% de los trabajadores en México no recibirá ninguna capacitación en toda su vida laboral, y que sólo el 16% de los adultos de 25 a 64 años ha cursado estudios universitarios (OCDE, Diagnóstico sobre la Estrategia de Competencias en México).

Variaciones demográficas

Las variaciones demográficas son el segundo agente de cambio del empleo. Por un lado, la pirámide poblacional se revertirá en el futuro próximo, pues envejecerán los jóvenes, que actualmente acaparan el grueso de la población, y esto se traducirá en una sociedad cuya economía sufrirá una ralentización y supondrá grandes retos para la seguridad social. En este sentido, algunas ocupaciones que serán cada vez más demandadas serán los servicios médicos, los de cuidados a infantes y los de atención a personas mayores. Por otra parte, los altos índices de flujo migratorio en todo el mundo generarán grandes fluctuaciones en el mercado y las actividades de trabajo.

El principal objetivo que en este rubro debe perseguirse es incorporar a los jóvenes al mercado laboral, asegurar su correcta capacitación y planificar la actualización periódica de sus destrezas. De igual forma se tiene que determinar como un objetivo central la inclusión de las mujeres al mercado laboral remunerado y asegurar la igualdad salarial. 

Cambio climático y globalización

El tercer factor de transformaciones, acaso el más preocupante, es el cambio climático. Se tendrá que repensar el trabajo ante los riesgos que supone el calentamiento global, ya éste que conlleva grandes riesgos sanitarios, puede acentuar las desigualdades sociales y, sobre todo, modificará de raíz las actividades económicas del ser humano, sin excepción.

En los próximos años tendrán que salir al mercado trabajadores especializados en energías renovables y sustentabilidad ambiental, a fin de que se consiga hacer la transición hacia una economía circular, que no dependa tanto de los hidrocarburos. Por esto, abundarán la ingeniería en alimentos, la agricultura y ganadería ecológica, la consultoría, ingeniería y auditoría ambiental, el ecoemprendimiento y cualquier otro trabajo que optimice el aprovechamiento de los recursos (CEPAL, La identificación y anticipación de brechas de habilidades).

Además, la globalización provocará que se acentúen las relaciones de interdependencia entre los países. Los mercados se seguirán homogeneizando y, en consecuencia, las naciones estarán obligadas a planear su futuro laboral partiendo del principio de que no pueden abstraerse del panorama mundial y que, por lo tanto, deben intensificar con liderazgo sus esfuerzos para resultar competitivos y para permanecer a la vanguardia.

Nuevos esquemas se vislumbran

El futuro del trabajo estará marcado por los cambios de la fuerza laboral, que tendrá que estar sumamente calificada para incorporarse a actividades de alto valor agregado. Pero, principalmente, se tendrán que construir nuevos esquemas de trabajo que aumenten la formalidad laboral, promuevan la incorporación de nuevas tecnologías, creen nuevas redes de colaboración entre las empresas y vean por la sustentabilidad ambiental. 

La cooperación entre el sector privado, el gobierno y los trabajadores deberá estar orientada a adaptarse a la nueva realidad. Los modelos de administración del personal como la tercerización o el outsourcing, si se implementan con responsabilidad y miras sociales, permitirán dotar a los sistemas de trabajo del dinamismo que demandan.

*La maestra Elena Achar es Directora de Asuntos Públicos de TallentiaMX.

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