¿Sabías que…?

La subcontratación es una práctica empresarial que data desde los años ochenta?

Por Karen Dávalos

El término que actualmente se conoce como subcontratación –es decir, cualquier externalización de actividades de una empresa a través de la contratación de bienes, servicios y personal a terceros– no siempre había tenido tal reconocimiento.

El antecedente inmediato es la gran crisis económica de los años setenta, que dio por terminada la etapa de crecimiento económico ininterrumpido de los países capitalistas desde la Segunda Guerra Mundial, e iniciada en gran medida por el debilitamiento de la economía estadounidense y su posterior efecto dominó sobre las economías europeas.

La crisis, que provocó el escaso crecimiento de la productividad de las empresas, derivó en una reestructuración productiva en los años ochenta. Así fue como las empresas redefinieron varios ámbitos de su estructura interna:

  • El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), dando lugar a la tercera revolución industrial, una revolución tecnológica.
  • La organización del trabajo, adoptando el toyotismo como modo de producción y paradigma organizacional, basado en el just in time (“justo a tiempo”), es decir, producir solo lo necesario en el momento preciso y en la cantidad necesaria, evitando despilfarros y demoras (contrario al fordismo, que se basaba en la mecanización del trabajo y la producción en cadena y en masa).
  • Las relaciones laborales, practicando nuevas políticas de flexibilización del trabajo mediante la rotación constante de trabajadores para desempeñar diversos roles y su involucramiento en los objetivos de la empresa, mejorando así sus habilidades y su productividad.
  • El perfil de la mano de obra (nivel de calificación), esto es, las habilidades técnicas o específicas de la industria que deben poseer los trabajadores con el fin de que puedan desempeñar adecuadamente su trabajo.
  • La cultura laboral, es decir, la identidad que tienen los trabajadores con la empresa, lo que les permite generar hábitos, valores y trabajo productivo en beneficio del logro de objetivos de la organización.

Una vez que la reestructuración interna de las empresas estaba en una etapa avanzada, comenzaron a surgir concepciones que acentuaron la atención en el entorno empresarial, pero sin atribuirles el título de subcontratación. Por ejemplo: la especialización flexible de los trabajadores, la afluencia territorial de PyMES con relaciones de solidaridad y ligadas con instituciones locales, así como la aplicación de nuevas tecnologías.

Más adelante, en los años noventa, aparecieron los clusters, que son concentraciones geográficas de empresas e instituciones vinculadas entre sí, las cuales pertenecen a un sector específico, tienen características comunes y/o complementarias y ejercen relaciones mercantiles entre clientes y proveedores.  

Para la década de los noventa era clara la importancia de las relaciones mercantiles y otras formas de asociación entre empresas, tanto en sus reestructuraciones internas, como a nivel local, nacional e incluso global. Se consideraba que la competitividad no dependía exclusivamente de las reorganizaciones propias de cada empresa, sino que tomaban un papel primordial las redes empresariales y en especial la subcontratación.

Años más tarde, a partir de la primera fase (2001-2003) de la crisis global actual causada por la burbuja especulativa de compañías de internet, se reconoció que las redes, las cadenas de valor y los clusters eran formas de subcontratación. La última fase (2008-2009), la más grave crisis financiera y económica mundial desde la Gran Depresión de 1929 ha mostrado que la subcontratación ya no debe ser considerada una estrategia más entre otras más importantes para la reestructuración empresarial, sino que es una de las estrategias centrales para la generación y acumulación de capital financiero y humano a escala mundial.

En la actualidad, dentro del entorno globalizado, se puede considerar que la unidad de análisis es la red interempresarial, donde la subcontratación ocupa un lugar importante. Pero esto no significa que se reste importancia a la tecnología, a la organización del trabajo, a las relaciones laborales, a la calificación de la mano de obra y a la cultura empresarial. Cabe mencionar que a todo esto se suma la importancia que tienen las TIC dentro de estas redes, pues relativizan la magnitud de la cercanía geográfica para establecer relaciones de subcontratación.

En conclusión, a partir del debilitamiento del sistema económico que desemboca en una crisis y que hace obsoletas las estrategias de productividad industrial y empresarial, la subcontratación surge como una alternativa organizacional y de división del trabajo, con mayores alcances para las empresas al hacerlas más productivas ante la competencia en el mercado global, más competitivas al optimizar sus costos de producción y sobre todo, más capaces de contribuir al fortalecimiento de los encadenamientos entre los distintos sectores productivos.

Origen de la subcontratación

Karen Dávalos es economista por la UNAM y colaboradora del equipo de TallentiaMX
karen.davalos@tallentiamx.com

Fuente:

– Álvarez, D. (Julio-Diciembre 2012). El toyotismo como sistema de flexibilización de la fuerza de trabajo. Una mirada desde la construcción de productividad en los sujetos trabajadores de la fábrica japonesa (1994-2005). En Revista de Estudios Transfronterizos. Buenos Aires, Argentina: Universidad de Buenos Aires, 12 (2), pp. 181-201.

– De la Garza. (2012). La subcontratación y la acumulación de capital en el nivel global. En La subcontratación laboral en América Latina: Miradas multidimensionales. Medellín, Colombia: Escuela Nacional Sindical, pp.15-24.

– Rivo, E. (1999). Externalización: Más allá de la subcontratación. España: Universidad de Vigo, pp. 725-729.

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